"¿A quién le estamos pidiendo la independencia?"


En la película "Ocho apellidos vascos" (Dirección: Emilio Martínez Lázaro, 2014), Rafa (el protagonista del film), en su afán por pasar por vasco y así conquistar a Clara (una bellísima muchacha vasca), termina al frente de una manifestación independentista. Por tratarse de un personaje puramente andaluz, desconoce el euskera, y ante el requerimiento de los manifestantes para que la arenga sea en ese dialecto, les replica: "A quién le estamos pidiendo la independencia? A los vascos?. No, a los españoles, si se lo decimos en vasco no se enteran".
Esa pregunta, que forma parte de una escena (enmarcada en una comedia de enredos), y con la cual el protagonista pretende salir de un predicamento al que ha llegado de un modo absolutamente fortuito, no estaría mal que nos la hiciéramos a la hora de plantearnos objetivos.
Si uno quiere obtener algo y no lo expresa (o lo expresa mal), difícilmente tenga éxito. Y -como bien dice Rafa en "Ocho apellidos vascos", quien recibe el mensaje "no se entera".
La pregunta, entonces, es: ¿a quién le estamos hablando cuando hacemos nuestros planteos?; ¿al otro o a nosotros mismos? 


HABLANDO PARA MÍ MISMO

Uno de los errores frecuentes en que se incurre en la actualidad, al elaborar una estrategia comunicacional, radica en pre suponer que quien recibe nuestro mensaje comparte nuestra forma de ver la realidad y de interpretarla.
En la película, los asistentes al mitin por la independencia, siendo ellos vascos, pretendían un discurso en euskera, y el protagonista -haciendo uso de una lógica pura- les hace notar que de ese modo sus reclamos no serían inteligibles para quienes gobiernan España, ya que -muy probablemente- las autoridades no dominen la lengua vasca.
Frecuentemente, no es la lengua lo que constituye una barrera entre el emisor y receptor de un mensaje.
En estos tiempos de virulencia verbal a través de redes sociales, lo que prima es el agravio puro y duro, la comunicación encrespada, el calificativo denigrante, el término peyorativo.
El acceso libre e indiscriminado a formas de comunicación global ha abierto la caja de Pandora, de la que han salido los prejuicios teribles. De ese modo, algo que podría haber significado la democratización del acto comunicacional y de las opiniones divergentes, parece haber mutado en el reino de la descalificación personal: cuando una opinión es diametralmente opuesta a la mía y me quedo sin argumentos para rebatirla, fisgoneo el "perfil" del autor en busca de algún elemento ya no para rebatir la opinión, sino para descalificar al autor, para "matar al mensajero". 
De ese modo mi opinión queda a salvo -ante mí mismo- de los indeseables que me plantean otro modo de ver, divergente, discordante, quizás opuesta a la mía, y mi auto complacencia a salvo.
Mi discurso es el mejor... para mí.


DE "LA CAJA BOBA" A "LA PANTALLA TÁCTIL PERMISIVA"

En tiempos en que la televisión era el centro de atención (y hasta de encuentro) de toda la familia, quienes nos considerábamos intelectualmente aventajados solíamos llamarle "la caja boba". Entendíamos que quienes permanecían embelsados frente a la pantalla de tv viendo, uno tras otro, los contenidos que de ella emanaban, estaban haciendo un uso -por lo menos- discutible de su tiempo de ocio, dejando por el camino el disfrute de un buen libro, de un debate esclarecedor o de otras actividades enriquecedoras, gratificantes y (justo es decirlo), nutritivas para nuestro ego y para la imágen de intelectual que pretendíamos proyectar. 
Cuestionábamos a quienes se exhibían en la tv por su falta de seriedad, por su casi ausencia de espíritu crítico, por su banalidad intelectual. 
Pues bien, hoy "la caja boba" prácticamente quedó en el olvido, y las nuevas plataformas de contenidos han dado paso a otros modos de consumo audiovisual infinitamente más compulsivos y adictivos; y también han suplantado, casi en su totalidad, a la lectura (ni hablemos de los debates, de los cuales, habría que adjuntar la definición para buena parte de las nuevas generaciones).
Hoy vivimos el reinado de  "la pantalla táctil permisiva", por intermedio de ella consumimos todo tipo de contenidos y comentamos la mayor cantidad posible de eventos de toda índole. Nos sentimos "El hombre universal" de Da Vinci. Hablamos con una impunidad absoluta de cualquier tema que se nos presente sin dedicarle más que unos pobres minutos al análisis (ni hablemos de "investigación"), y todo eso lo hacemos con una pretendida solvencia que -si lo evaluamos con seriedad- debería darnos pavor... o vergüenza.
¿Qué era entonces lo que antaño nos molestaba de "la caja boba"?, ¿sería realmente lo alienante que podía llegar a ser para la sociedad?. El uso (y abuso) compulsivo que se está haciendo de las plataformas de contenido en la red global, ¿acaso no es alienante?.
¿No sería que lo que realmente nos molestaba de "la caja boba" era que nosotros no podíamos ser parte de quienes estaban "allí adentro"?


BUSCANDO QUE EL OTRO NO ME ENTIENDA

En estos tiempos ha comenzado a tener una trascendencia mucho mayor la lucha de los movimientos por los derechos de sectores sociales históricamente postergados. En particular, los feminismos han destacado en su lucha en pos de la equidad y contra la dominación y la cultura machista imperante durante toda la historia de la humanidad.
La causa -lógicamente justa- tiene varios rasgos, mayoritariamente aceptados y compartidos. La sociedad entera ha comenzado a reaccionar ante la aberración de la violencia de género (ejercida casi en exclusividad contra las mujeres), y viene procesando cambios importantes a un ritmo desconocido hasta no hace mucho.
Sin embargo, algunos colectivos feministas prefirieron tomar el camino de la acción directa y arremeten con virulencia contra todo aquello que esté no en consonancia con su prédica. Es así que sus integrantes, frecuentemente toman como lema la frase del tema de los Redonditos de Ricota que dice: "fijate de que lado de la mecha vas a estar". 
Esa postura lleva a quienes la asumen a calificar duramente a quien haga lo mínimo que entiendan que está mal y -lejos de intentar el entendimiento de su interlocutor- la emprenden con agravios, descalificaciones y hasta insultos que, como es de esperar, ponen a la defensiva a quien los recibe. 
Recientemente en una red social compartí una imagen con una referencia humorística, en la que se hacía una comparación burda de las relaciones humanas hombre-mujer con la adquisición de un vehículo mediante compra o leasing, lo cual me hizo granjear los calificativos de "imbécil" y "alto misógino". Parecería que -para evitar este tipo de situaciones- uno debiera "medir" cada cosa que publica (incluso este posteo), si no quiere ser etiquetado con este tipo de acusación, gratuita e innecesaria.
Durante la última marcha del Día Internacional de la Mujer, en Montevideo, la concurrencia fue la mayor que se recuerde.. Ese día,la principal avenida se desbordó -practicamente- de extremo a extremo con personas de todos los extractos sociales, convicciones políticas y filosóficas, credos religiosos, orientaciones sexuales y de género, etc. En ese contexto, un grupo de mujeres la emprendió con graffitis y "bombas" de pintura contra la fachada de una iglesia católica. Los medios de comunicación -como era de esperarse- dieron una amplia cobertura a ese incidente y -como también era de esperar- los grupos y personas que cuestionan las reivindicaciones de género, utilizaron este hecho para justificar sus posturas. Por su parte, los grupos feministas mostraron su molestia por lo que consideraron una cobertura mediática excesiva de ese hecho, en desmedro del resto de lo que ocurría en la marcha que fue absolutamente pacífica. Se llegó a justificar -además- el accionar de quienes enchastraron la pared del templo, por el rechazo que despierta la institución "Iglesia Católica", por su histórico sostén del status quo machista y por la existencia de sacerdotes pedófilos a su interna (entre otras justificaciones expresadas). Y en todo esto, parecería que a nadie (o a casi nadie) se le dio por pensar que no está bien tomar una acción de ese tipo, entre otras cosas porque agredir a una institución del tipo que sea, es señalar a quienes la integran -directa o indirectamente- como partícipes o cómplices de hechos aberrantes, y porque -además- nada aporta esa muestra gratuita de violencia, a la obtención de los derechos reclamados.
¿Cuál es el objetivo?; ¿se pretende de veras que la sociedad toda entienda que todos los géneros deben tener las mismas oportunidades y deben ser igualmente reconocidos?; ¿o -por el contrario- sólo se pretende que quienes ya entienden que eso es lo ideal lo reafirmen y quienes no lo creen, se reafirmen -a su vez- en sus convicciones contrarias y opuestas?

EL RIESGO DE CAMBIAR DE VEREDA






En el acto central del Día de los Trabajadores del año 2013 Richard Reed (dirigente histórico del sindicato que nuclea a los trabajadores de la bebida), realizó un muy encendido discurso, en el que incitaba a combatir el ausentismo laboral y a los "desclasados". Ese discurso fue ampliamente vitoreado por los asistentes al acto. 
Hoy, ese mismo dirigente ha planteado críticas a la dirigencia actual de la central sindical, a ciertas posturas del partido de gobierno y de su política internacional.
Hoy, muchos de quienes aplaudieron a rabiar a Richard Reed en el 2013, lo agravian por haber cometido el imperdonable error de cuestionar (porque justo es decirlo: Reed no agravia, cuestiona). Incluso, algunos, van más allá: critican aquel discurso de Reed que tantos aplausos despertó entonces... y entre medio pasaron apenas cinco años...
Lo único que hizo Richard Reed, fue cuestionar, cuestionarse y -en función de esos cuestionamientos- replantearse su mirada de la realidad y cambiarla.
¿Y es que acaso no es deber de cualquier revolucionario que se precie de tal, cuestionar?; ¿o es que sólo podemos aceptar los cuestionamientos con los que estoy de acuerdo?; ¿desde cuándo quienes nos consideramos de izquierda miramos con recelo a aquel que tiene un punto de vista disidente con la verdad oficial?; ¿cuál es el argumento para que un discurso que nos parecía excelente hace 5 años, ahora nos pueda despertar lo peor? 
Me niego a creer que sólo están en lo cierto aquellos que dicen, piensan y hacen lo mismo que yo. Seguramente no comparta su mirada y hasta me pueda costar entenderla, pero como primera medida, sería saludable analizarla en forma crítica y lo más exenta de prejuicios posible.


LA DISCRIMINACIÓN SELECTIVA

Volvamos a lo que se entiende (en la actualidad) por discriminación. En el carnaval de 2013, el grupo de humoristas C4 incluía en su repertorio, un personaje caracterizado por Walter "Cucuzú" Brilka. Dicho personaje ridiculizaba a los homosexuales masculinos y de hecho tenía un nombre significativo: "Gay Man".  El recurso humorístico (harto gastado y cuestionable en su efectividad), despertó la indignación de bailarín y coreógrafo Martín Inthamousssu, quien en sus redes sociales hizo una encendida crítica al grupo humorista y a quienes realizaban los roles principales. Nuevamente los medios dieron una exhibición del hecho casi constante durante algunos días, y "Cucuzú" Brilka estuvo saliendo (por cuánto medio pudo) a aclarar que no pretendía agraviar a nadie.
Este año, durante la Marcha por Diversidad, el dirigente sindical Pablo Cabrera resolvió desfilar disfrazado de clérigo católico. En esta ocasión fue la iglesia católica (a través de su representante mayor, el Cardenal Sturla) quien mostró su molestia con el episodio y adivinen qué?: los mismos que vieron en la humorada de "Cucuzú" Brilka algo impropio porque el personaje que encarnaba era ofensivo y discriminador para con ciertos individuos de la sociedad, les pareció inofensiva la decisión de Cabrera y hasta "exagerada" la reacción de la iglesia católica y del Cardenal Sturla (y ya de paso, le recordaron los eventos de pedofilia al interior de la iglesia). 
¿Cuál es el punto entonces?; ¿es que algo está mal o está bien dependiendo de quién lo realice?, ¿o es que a unos se les puede ofender y denigrar y a otros no?; ¿la ofensa por el uso de recursos agraviantes vale como argumento para los colectivos LGTB y no vale para los miles de creyentes católicos?; ¿un razonamiento así, no es una forma de doble discurso?


EL IDIOMA COMO BARRERA PARA EL ENTENDIMIENTO



En la película "Ocho apellidos vascos", Rafa hace notar a quienes se manifiestan en favor de la independencia, que usar su idioma genera una barrera para que el resto de los españoles entiendan sus reivindicaciones.
Actualmente, muchas personas que apoyan el reconocimiento de los derechos de sectores largamente postergados por toda la sociedad, entienden que es necesario acompañar su lucha también desde ciertos cambios gramaticales, con el argumento de que las formas idiomáticas también son convenciones que ayudan a perpetuar las inequidades de género.
Para ello, desde hace un tiempo hay quienes han fomentado lo que se denomina "lenguaje inclusivo". Se trata ni más ni menos que de suplantar, en las palabras que usualmente señalaban algo en forma genérica, por la letra "x", la letra "e" o el símbolo "@" (por ejemplo: en lugar de escribir o decir: "todos" o "todas", se usa "todxs", "todes" o "tod@s".
El argumento es que la morfología tradicional del idioma español ayuda a perpetuar la cultura machista y el hetero patriarcado.
En general quienes acompañan esta postura, suelen mostrarse como personas que están haciendo la revolución a través de estas prácticas.
Esto ha dado lugar a muchas reacciones. En particular me parece (como a mucha gente) que ese tipo de cambios que se pretenden implantar son aberrantes. No me parece que nazcan como respuesta a necesidades comunicacionales y lejos de promover la equidad, se producen enfrentamientos que terminan opacando el pretendido objetivo de los promotores de esta forma de comunicación.
Se pasa de hablar de equidad a buscar cuál es el modo correcto de comunicarnos, y entre medio hay acusaciones cruzadas de todo tipo, tamaño y color. Se ridiculizan las posturas de unos y otros, llegan los insultos... ¿y el objetivo? ¿me recordás cuál era?.
Otra cosa que no termina de quedar claro, es cuál es el origen primigenio de esos razonamientos (o "esxs razonamientxs", o "eses razonamientes" o "es@s razonamient@s"), y la duda que me genera (porque de eso se trata razonar las cosas, de plantearse dudas), es si será totalmente descabellado pensar que toda esta diatriba del lenguaje inclusivo y esta intolerancia imperante entre quienes pretenden que nos comuniquemos así, y quienes creemos que los cambios lingüísticos se producen en forma natural (no impuesta), no viene orquestada y dirigida desde quienes detentaron, detentan y -seguramente- seguirán detentando el poder... el verdadero... el poder a nivel mundial.
Una vez más, al igual que el razonamiento de Rafa en la película, quizás deberíamos pensar antes de arremeter tan vehementemente: "¿a quién le estamos hablando?"

REFLEXIONES FINALES

Después de pensar en estos acontecimientos y en la forma en que ciertos colectivos y sus integrantes están reaccionando, creo que se empieza a vislumbrar cierta explicación a la violencia imperante en la sociedad, al mismo tiempo que se comienza a comprender que la antigua lógica de "divide e imperarás", sigue teniendo absoluta vigencia.
De hecho, el poder (y sus integrantes), asisten callados y atentos a todas estas manifestaciones de intolerancia social generalizada, ya que a ellos, la fragmentación social (justificada desde la auto percepción de que cada uno de nosotros estamos en la vereda correcta y tenemos -ya no sólo el derecho- la obligación de denostar al "otro") les es altamente redituable, porque mientras todos están haciendo el discurso para sí mismos y para quienes ya los acompañan, ellos (quienes están en el poder), siguen manejando los hilos de nosotros (pobres remedos de revolucionarios), como las marionetas que demostramos ser, al reaccionar a los estímulos que esos mismos poderosos ponen en nuestras pantallas táctiles y en nuestros dispositivos inteligentes.
Quizás algún glorioso día nos preguntemos (como lo hizo Rafa en "Ocho apellidos vascos"): ¿A quién le estamos pidiendo la independencia?

VIRGINIA




Si la vida debe tener muchos matices

no ha de faltar nunca la ternura
los rojos, los azules, los negros y los grises
y una vez cada tanto, la pizca de locura

el tema es entonces, buscar la receta
que ayude a ubicar una a una las cosas
los soles, las lunas, perfumes y rosas
hasta que al final aparezca la forma perfecta

y de repente uno encuentra (sin saber que existía)
la amalgama que une ternura y fortaleza
que mantiene el humor, aun en las flaquezas
y que aun con mil miedos, muestra su valentía

sonríe apenas su rostro de niña
con la picardía de una pequeña
vive con fuerza, resuelta y risueña
y tiende su mano, y ayuda...
                                              Virginia

MUROS

Dicen que los corredores de maratón sufren -casi siempre, en determinado momento de la carrera- un episodio conocido como "el muro".
Parece que -de golpe- el cuerpo, que hasta ese momento llevaba un ritmo sostenido, experimenta un agotamiento que lo lleva a bajar drásticamente su rendimiento y la mente (que venía concentrada y con objetivos claros), empieza a llenarse de dudas.
Todo esto sucede, dentro del mismo cuerpo de un atleta que invirtió semanas, meses (quizás años) de entrenamiento para ese evento, para esa carrera.
Y pese a todo este panorama, el propósito permanece. Aún a ritmo cansino, aún con la mente nublada, las piernas siguen haciendo su parte, los pulmones se siguen expandiendo y contrayendo, el corazón sigue bombeando sangre... la carrera sigue (porque debe seguir), porque lo que cuenta es llegar a la meta.
Se me ocurrió pensar en la cantidad de muros que se nos presentan a lo largo de la vida. Eventos que nos dejan, aparentemente, vacíos de fuerzas, con el razonamiento nublado. Personas y accionares que logran que dudemos de nosotros mismos, de nuestros objetivos, de nuestras metas.
Momentos en los que parece alejarse el horizonte sin que demos un solo paso. Instancias que provocan dolores tan profundos, que casi no podemos hablar de ellos sin que nos vuelvan a doler.
Sentimos que no tenemos fuerza ni ánimo para más nada. Queremos no tener mas fuerza, porque empezamos a temer que -al esforzarnos para dar el siguiente paso- el muro se agrande o (peor aún) haya otro muro más detrás de ese.
Todo parece estar en nuestra contra. Incluso lo que debería estar a nuestro favor. Incluso quienes deberían estar a nuestro lado.
Y empezamos a perder la calma, y miramos a nuestro entorno. Necesitamos sostenernos, apoyarnos en algo, en alguien... necesitamos una señal que nos indique cómo superar el muro.
Eventualmente encontramos aquello que tanto anhelamos, hasta que notamos que (lo que creímos haber hallado) es algo circunstancial, efímero, momentáneo... incluso, en algunos casos, nos lleva a muros peores.
... y seguimos buscando.
Y lo que no sabemos, porque nos sentimos abatidos, agotados, confundidos, exhaustos es que lo que buscamos sigue estando donde siempre estuvo... justo en el mismo lugar que el muro: dentro nuestro, y que todo lo que debemos hacer, es lo mismo que hace el maratonista: seguir corriendo.  Confiar en que -pese a todo- llegaremos a la meta. Aún cuando no sepamos bien para qué... aún cuando no podamos siquiera verla.
Después de todo, la maratón es una carrera de fondo que evoca la distancia que recorrió Filípides para anunciar a los arcontes la victoria de los griegos.
Se dice que luego de correr cuarenta y dos kilómetros, ciento noventa y cinco metros, Filípides anunció: "Alegraos, vencimos!", y al decir esto murió luego de dar la noticia que todos esperaban oír.
A correr entonces... y a superar muros, que al llegar a la meta, tendremos (al fin) las buenas noticias que tanto anhelamos.

Regreso a otro sitio

Volví
a encontrarme en esta calma
que no es la misma
(pero es calma
y es lo que importa)

Intenté salir al ruido
lo hice con cierto éxito
y fue ese mismo ruido
el que acabó por agobiarme

Regreso a este refugio
injustamente abandonado
que ya no es el que dejé
ni tiene la misma cara

Gracias por estar aquí
esperando sin saber
firme y en silencio
sólo esperando

Impasible
tranquilo, paciente
incapaz de reproche
sabio en la espera

No sos aquel que creé
ni el que se fue gestando
ni el que podría imaginar
ni el que esperaba
y no esperaba

Igual me recibís
y me arropás
y vuelvo a vos
y volvés a mí

Aunque ya no sea yo
aquel que era
aunque ya no seas vos
quien yo imaginaba

"HOY QUIERO QUE ME MIRES"

Hace ya unos años, el refresco de mayor consumo a nivel mundial, lanzaba una publicidad en la que -por accidente- un teenager cantando y bailando sólo en su casa (como hemos hecho todos o casi todos alguna vez), hacía pública a través de una conexión involuntaria a internet, su cancioncita tonta, pegadiza y -aparentemente- inocua.
Quién podría suponer, que aquel anuncio del 2009 sería la premonición de lo que -ocho años más tarde- sería la conducta compulsiva de la población mundial.
Repasemos un poco. Facebook fue creada en el año 2004 y -en aquel año 2009- recién comenzaba a tomar dimensiones globales (por entonces, apenas superaba los 300 millones de usuarios, muy por debajo de los más de 1500 millones con los que contaba en 2015). Por su parte, Whatsapp recién había sido creada y la aplicación Instagram recién nacería un año más tarde. Twitter también era algo incipiente y -de hecho- era utilizado casi exclusivamente por periodistas y comunicadores.
Podríamos resumir que -por entonces- la población seguía aún teniendo, como medio de comunicación más habitual, el mensaje de texto y -cayendo en desuso- la llamada telefónica.
Todo cambió en muy pocos años. La hiperconectividad ha modificado la forma en que nos comunicamos y ha introducido la noción de que lo que decimos, pensamos y sentimos, por insignificante que sea -analizado en forma objetiva- es digno de compartir al mundo.
Llegamos al día de hoy, en el que no hay evento o suceso del cual nos enteremos, que no sea pasible de ser comentado en las redes sociales, a veces por escrito, generalmente mediante un video.
En general -además- el comentario suele estar aderezado de una carga afectiva importante, ya sea por los pre conceptos que pueda tener el opinante, sus prejuicios, su escala de valores, el contexto geopolítico o social en que se enmarca el suceso comentado, y hasta la intencionalidad que se le quiera imponer a lo que -a priori- es simplemente una opinión más.
Así entonces, en tiempos de corrección política elevada a la enésima potencia, puede resultar excesivo o inentendible que aquello, que hace apenas unos años, era un chascarrillo habitual haya devenido en una expresión insultante y digna de ser condenada. Desde entonces, hacer humor se ha vuelto algo tremendamente difícil, en virtud de las susceptibilidades a flor de piel en la que venimos viviendo e intercambiando.
Por otra parte, y contraviniendo lo recién expresado, empieza a esbozarse una tendencia a la incorrección política, muy adrede, muy chabacana, muy al pedo.  Parece que decir cualquier sandez sin montivo y sin otra intención más que transgredir una moda harto cuestionable, es poco menos que ser un fenómeno.
Y lo más desquiciante de ambas conductas (la de la corrección política y la de la incorrección política) es que las dos están buscando -aunque les cueste asumirlo- lo mismo: mostrarse impolutos, absolutamente infalibles, perfectos.
De un lado y del otro nos bombardean con señales todo el tiempo, exaltando y amplificando sus dotes y obviando olímpicamente sus miserias.
Un día ponen un filtro con los colores de la bandera de un país que ha resultado víctima de un ataque terrorista, y con ello dejan a la vista de propios y ajenos su sensibilidad inmensa.
Pocos días después, se enteran de un hecho aberrante provocado por un individuo mayor de 30 años contra un menor y la sensibilidad se convierte en ira: piden pena de muerte y expresan que ellos, si pudieran, tomarían venganza (no justicia, que es para los débiles) con sus propias manos.
Todo se conjuga y se licua en el mar de estímulos que día a día nos bombardean desde todos los lugares posibles... desde todos los lugares comunes.
Al fin y al cabo, qué es lo realmente importante, en un tiempo en que todo es exponerse, mostrarse, exhibirse?. El país bombardeado? La población víctima? La persona abusada o asesinada cruelmente? El castigo que han de recibir los malos? Las políticas que se planifican para mejorar diferentes áreas de la sociedad?
Todo parece indicar que no. Que lo que importa es mostrarnos dignos, sagaces, inteligentes, firmes en nuestras convicciones, sensibles, ocurrentes, etc.
Mostrarnos... todo el tiempo, mostrarnos.
Porque mucho más importante que mejorar el mundo (viejo paradigma de la utopía), lo que ahora se busca, es lo mismo que -involuntariamente- pedía el muchachito del comercial de Coca Cola: "HOY QUIERO QUE ME MIRES"


NO VALE NADA

Cuando todo vale
no vale nada
ni el calor de una tierna mirada
ni la inocencia en ella reflejada
tras unas gafas celestes, inocentes
tras una niña que sonríe, que siente
tras la familia que busca, latente
y la sociedad que se enferma, 
y que se miente

Si todo vale
no vale nada
ni esperar la noticia esperada
ni la ilusión, rota, desangrada
ni la luz, ahora apagada
ni la bronca, ni el dolor
no vale nada

#Brissa

POR AFEU... POR LA FUERZA DE NUESTRO SINDICATO... TODOS CON LA LISTA 9

En abril se van a cumplir 25 años desde que ingresé a la Corte Electoral. 
En aquel lejano 1992, el sindicato casi no funcionaba. Era difícil sacudir ciertas rutinas de los funcionarios electorales de entonces, muchos de los cuales habían ingresado al organismo mediante mecanismos arbitrarios, razón por la cual preferían buscar la solución a sus problemas laborales hablando con "su ministro" (el mismo le que conseguía prebendas varias y -por supuesto- muchas horas extras).
Quien no "tuviera" un ministro, dependía de simpatías de sus jerarcas inmediatos para conseguir algún "beneficio".
No había mucha conciencia de la lucha colectiva, mucho menos había una percepción clara de la necesidad de la herramienta sindical para la conquista de derechos laborales y la distribución equitativa de los recursos.
Aún así, había un grupo de compañeros que desde hacía tiempo venían procurando que nuestra AFEU no terminara de caer.
No tengo intención de hacer pudridora esta nota, contando las innumerables anecdotas de la Rendición de Cuentas de ese año, ni la etapa en la que AFEU fue FFCE (Federación de Funcionarios de la Corte Electoral), ni tantas otras cosas.
Pero quiero contarles a muchos que no vivieron esa época, que las Asambleas de nuestro sindicato se realizaban en la calle, frente al edificio de la Corte Electoral y -en varias ocaciones- en el edificio de la Corte Electoral propiamente dicho (en la escalera que queda detrás del ascensor). Como imaginarán, de dichas Asambleas se sabía todo al instante en el 5to. piso (con lujo de detalles, que incluía la lista de los funcionarios "de tal ministro", los cuales, en no pocas ocasiones, pasaban a tener en el despacho de dicho ministro calidad de "filiación dudosa").
Luego, cuando dichas Asambleas fueron incómodas para muchas partes (autoridades, sindicato, alcahuetes, etc), hubo que buscar un lugar en el cual podernos reunir para seguir proponiendo y discutiendo nuestras inquietudes, la invalorable solidaridad de los compañeros de SUANP (hoy SUPRA) fue clave para seguir luchando. ellos nos permitían usar sus instalaciones sin condición alguna.
Por esa época casi no se nos ocurría pensar en tener un local propio en el que celebrar nuestras Asambleas, con espacio para que se reuniera la Comisión Directiva. No existían los fueros sindicales. A las sucesivas comisiones directivas se les dificultaba mucho hacer el cobro de la cuota sindical, porque no se hacía el descuento directamente del salario.
Hasta que a aquel grupo de compañeros que seguían manteniendo la llama viva de nuestro sindicato, se le fue acercando gente que había ingresado más recientemente y -poquito a poco- revitalizaron la Agrupación 9 de enero, apostando a los mismos principios de quienes fueron fundadores de AFEU, dejando de lado toda distinción político partidaria o filosófica, y reafirmando que ante todo nos une nuestra condición de TRABAJADORES ELECTORALES.
Y las sucesivas luchas fueron dando frutos: los compañeros de más experiencia en el organismo comenzaron a reconocer en la unión, en la herramienta sindical, en la lucha con y por todos un camino a seguir. Y los que ingresaban veían un sindicato cada vez más fortalecido al que les atraía unirse y colaborar.
Llegó el momento en que -finalmente- se pudo llegar a tener nuestro local sindical. Entonces muchos cuestionaron la oportunidad, pero la historia terminó demostrando que era más que necesario para muchísimas cosas que allí se gestaron.
También llegó el reconocimiento de la labor sindical, otorgando fueros a los compañeros que de un modo u otro colaboran con la enorme cantidad de tareas que se deben realizar cuando un sindicato tiene objetivos claros y compromiso absoluto con aquellos a quienes representa.
En el año 2007, comenzó una larguísima lucha, con un proyecto (que entonces se le llamó PLUS), apuntando a lograr mayor equidad en las posibilidades de todos los funcionarios electorales (sobre todo a quienes trabajan en el interior, que hasta entonces eran los más perjudicados), además se apostó fuertemente a una retribución mayor para la totalidad de los funcionarios, sin necesidad de pasar largas jornadas en nuestros lugares de trabajo (y descuidando otros aspectos de nuestras vidas) y a todo eso, además, se le incluyó compromisos de gestión de parte del funcionariado, lo cual redundaba en mayor jerarquización de nuestra tarea, demostrando que lo que se proponía no era algo caprichoso ni sin contra partida.
Aquel "Proyecto Plus" tuvo idas y vueltas. Todos quienes estábamos esperanzados y pendientes de sus avatares, vimos diluirse nuestras ilusiones y en más de una ocasión caímos en la desesperanza. Todos... menos los compañeros que integraron las sucesivas directivas desde ese 2007. Ellos se encargaron una y otra vez de levantarnos y de demostrarnos que había otro camino, y otro, y otro, y otro.
Ellos soportaron que las autoridades del organismo los ningunearan. Incluso que se negaran directamente a recibirlos. 
Soportaron que mientras esas autoridades ni siquiera los recibían, algunos que integraban la Comisión Directiva en el 2010, publicaran fotitos en las redes sociales sonriendo con una de esas autoridades en una actividad político partidaria (y ahora, por si fuera poco, integra la lista opositora).
Soportaron quedar solos, luchando contra viento y marea. Pasando horas, días enteros fuera de sus hogares (de eso doy fe, en alguna ocasión colaboré con ellos y me llamaban a las 23:50 para pedirme que diseñara un afiche, pues ellos estaban en el Palacio Legislativo esperando por un legislador).
Y llegaron nuevos compañeros, con el mismo compromiso para con la lucha sindical. Y se sumaron a la Agrupación 9 de enero. Dejaron -lógicamente- de lado sus colores partidarios y pusieron manos a la obra. Demostraron lo que valen y no abandonaron el barco (y creanme, estoy prácticamente seguro que en más de una ocasión se les debe haber cruzado por su cabeza).
Hoy, el Nuevo Sistema Retributivo es una realidad. Aquella lucha que comenzó en el 2007 se cristalizó en esta enorme conquista. Pero ellos saben que cuando se conquista un derecho, otros retos vienen detrás. Así que ya están proyectando nuevas ideas y recibiendo aquellas que queramos volcar, para evaluarlas y -si corresponde- comenzar a buscar el modo de ponerlas en práctica.

SALUD A LA COMISIÓN DIRECTIVA DE NUESTRA AFEU.

GRACIAS A LOS COMPAÑEROS LÍA VINCI, LUIS FERRARI, FERNANDO LOZANO, JUAN PABLO RODIGARI, GONZALO CASTELLANOS, ALDO SCARPA, CAROLINA DÍAZ Y A TODOS LOS COMPAÑEROS QUE PARTICIPARON DIRECTA O INDIRECTAMENTE EN ESTA CONQUISTA QUE HOY NOS LLENA DE ORGULLO Y ESPERANZA.

TENEMOS UN SINDICATO FORTALECIDO. ES RESPONSABILIDAD DE TODOS NOSOTROS CUIDARLO PARA QUE NO VUELVA A PARECERSE A AQUEL DEL AÑO 92.

EL 14 DE DICIEMBRE, SIN DUDA ALGUNA, VOTO LA LISTA 9 DE LA AGRUPACIÓN 9 DE ENERO!!!!

En su mundo

Ella en su mundo
juega cual niña y ríe
cose esas sábanas
que para ella no son sábanas
ríe otra vez y corre su mascarilla de oxígeno
para mojar la punta de su dedo
(Debe enhebrar el hilo)

Ella en su mundo
duerme y despierta
y adelgaza día tras día

Ella en su mundo
feliz, frágil, firme
única.

LA VIOLENCIA NO ES UN TEMA MENOR

La sociedad, nuestra sociedad, está violenta... muy violenta.
Todos los días tenemos noticias violentas, las vemos, las vivimos, las sufrimos.
Parece que todos estamos crispados. Al primer estímulo reaccionamos con violencia, con furia.
Reacciona el conductor que tuvo que hacer una maniobra inesperada porque otro conductor no respetó una señal. Reacciona la señora en el supermercado porque el precio que le cobran en la caja difiere del que ella vio en la góndola.  Reacciona el adulto mayor cuando sube al ómnibus y nadie le cede su asiento, también reacciona el pasajero que pretende bajar en una parada y el conductor no se detiene.
Todos reaccionan y todos con violencia.
En los informativos, los espacios dedicados a los hechos violentos son jugosamente explotados por los dueños de los medios. Hablar de "la inseguridad" es redituable. Las empresas que instalan alarmas, portones eléctricos, cercas electrificadas, servicios de vigilancia, cámaras de seguridad y otros tantos insumos vuelcan unos cuántos dividendos en ese horario. Lo hacen porque saben que la sensación de vulnerabilidad que sufren las personas, en ese horario se incrementa luego de ver cómo arrebataron a una persona, cómo rompieron una reja para ingresar a un domicilio, cómo se balearon con la policía, como golpearon a un trabajador... todo con la musiquita dramática que aumente la carga emotiva que -ya de por sí- tienen todos esos episodios.
En estos días, un trabajador del transporte (un taxista) fue baleado y finalmente falleció ayer.
Lógicamente, la sociedad ha reprobado esta acción y los sindicatos del transporte están llevando a cabo una medida de paro general.
Es obvio que debemos reflexionar sobre cómo detener esta vorágine de violencia que nos está ganando por goleada.
Ya sabemos que no es con reacciones a la par de la violencia que se vive. Creo que tampoco es con sarcasmo ni con utilización politiquera de los hechos violentos, red social mediante.
Lo digo porque a a raíz del asesinato del taxista, y del trascendido de prensa en el que se informa que la policía busca a un menor de 17 años que estaría involucrado en el mismo, veo en las redes sociales a muchos que se autoadjudican el título de "demócratas", reaccionado contra los menores y contra quienes entendimos que bajar la edad de imputabilidad no era el camino por el cual transitar hacia posibles soluciones a tanta violencia.
Y es terrible, porque en lugar de buscar poner un poco de pienso al tema, utilizan el sarcasmo y la ironía, demostrando lo poco que les importa la violencia, la vida del trabajador, el dolor de su familia o cualquier extremo de los que de veras importan.
Lo único sobre lo que demuestran interés, es sobre una decisión que la gente tomó en forma absolutamente democrática. Y cuando uno interviene en esa publicación, haciéndoles ver que están actuando de un modo muy triste y pobre; y que cuando los menores son vulnerados en su derecho, poco o nada hacen; lejos de retractarse, eliminan el comentario discorde para que la máquina de generar violencia siga funcionando.
En mi país hay gente violenta. Algunos salen a cometer delitos y a violentar a otros físicamente; otros lo hacen desde un teclado, frente a un monitor y con fines muy espurios (como por ejemplo: hacer campaña político partidaria para el sector de su preferencia), sin embargo, cuando un grupo de menores es abusado en una instalación de una intendencia en el interior, poco o nada dicen. Cuando una mujer es asesinada por su ex pareja (muchas veces funcionario policial o militar), no hay indignación ni enojo.
Por ese camino, sólo vamos a seguir generando y dejando generar más violencia... y la violencia traerá delincuencia... y la delincuencia, inseguridad.
Ni más, ni menos.

SALUD PEPE!

Se cierra el período de gobierno del Compañero José "Pepe" Mujica.
Aclaro de antemano que hace cinco años no me terminaba de convencer la idea de que el Pepe fuera el candidato a la presidencia por nuestro Frente Amplio, sin embargo, un sin fin de acontecimientos durante su mandato, me hicieron ver la real dimensión de este Presidente que me llevan -al menos- a manifestar públicamente mi agradecimiento (aunque está claro que él no me leerá).
El Pepe ha sabido lidiar por 60 meses con detractores que quisieron ningunearlo, destratarlo, insultarlo, desacreditarlo, ridiculizarlo y hacerle en general todos los desaires posibles (y los imposibles también).
Pero lo que sus opositores (aunque nunca lo admitan) no podrán negar jamás, es la dimensión universal de Pepe, que ha llevado a nuestro país a los principales portales informativos del mundo.
Su forma de ser, de decir, de vivir, de pensar, de actuar y de brindarse son citadas y reproducidas en el mundo por mandatarios, pensadores, periodistas, artistas y personas de las mas diversas profesiones y oficios.
Artistas y personalidades que han visitado nuestro país, han visitado al Pepe y resaltaron en sus respectivos espacios virtuales los encuentros. Glenn Close, Aerosmith, la banda Calle 13, Joaquín Sabina, Sean Penn y Joan Manuel Serrat resaltaron las cualidades del mandatario (recientemente Serrat señaló: "puede que el mundo no sepa dónde está Uruguay, pero sí quién es Pepe Mujica").
Quizás lo más increíble y anecdótico sea lo que sucedió cuando coincidieron León Gieco y Fher (vocalista de Maná), quienes espontáneamente acompañaron a Pepe y a su esposa (la Senadora Lucía Topolansky) al Hospital Vilardebó (un centro de atención público para pacientes mentales).

De más está hablar del respeto que le profesan los mandatarios de toda América y el mundo. Basta señalar el hecho de que el gobierno nipón le entrega a todos los escolares de Japón, un libro infantil inspirado en el discurso que dio Mujica en la conferencia "Río más veinte" y en la Asamblea de Naciones Unidas.
Una encuesta reciente indica que el Presidente cierra su mandato con el 65% de aprobación (guarismo similar al que tuvo su antecesor y sucesor, el frenteamplista Tabaré Vázquez), señal clara del reconocimiento de un pueblo que -aún con reparos- reconoce en Pepe su humanismo y su condición de hombre cercano al pueblo.
Otro dato pintoresco es que el cineasta y músico Emir Kusturica está terminando de realizar un documental sobre el Presidente uruguayo, cuyas últimas tomas se realizarán mañana cuando entregue la banda presidencial al Dr. Tabaré Vázquez.
José "Pepe" Mujica ha sido a lo largo de su vida muchas cosas. Se inició a la vida política como militante del Partido Nacional, luego fue integrante del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T), organización que intentó derrocar un gobierno a través de las armas, inspirados en la revolución cubana de Fidel Castro. Por ese motivo tuvo que refugiarse en la clandestinidad. Fue encarcelado y huyó en uno de los episodios más increíbles de la historia carcelaria uruguaya. Nuevamente capturado, entonces por una cruenta dictadura, fue uno de los rehenes cuya pena -en caso de una acción armada- era la muerte. Estuvo recluído por más de una década en condiciones infrahumanas, llegando incluso casi a la locura. Liberado ya en democracia fundó el Movimiento de Participación Popular y fue electo primero Edil por Montevideo, luego Diputado, en la siguiente legislatura Senador (aunque ocupó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca) y finalmente pre candidato a la Presidencia, candidato único por el Frente Amplio y segundo Presidente del Uruguay en representación de la fuerza de izquierda.
Pero Pepe es mucho más que eso, es la señal de identidad del pueblo uruguayo. Un hombre que pudiendo acceder a todas las comodidades a las que ningún presidente uruguayo rechazó antes, prefirió mantener su modo de vida sencillo, porque según él "hay que vivir como vive la enorme mayoría de la población uruguaya", y fiel a ese modo de pensar, puso en venta una propiedad presidencial en el principal balneario uruguayo (Punta del Este).
Y fiel a su modo de vida, siguió usando su mismo vehículo (un Volkswagen escarabajo del año 1980), concurrió a un cambio de Ministro en verano con bermudas y sandalias que permitían ver sus pies de aspecto rústico (los que le dieron a la oposición -pobre en argumentos- algo para criticar), mantuvo su hablar descuidado y prolifero en epítetos impropios de un primer mandatario.
Es que es a ESE Pepe al que votamos y elegimos.
Quizás a otros les moleste y aprovechen para desnudar sus ansias de revancha por haberles ganado (no una, sino varias veces), pero también es cierto que si hubiera cambiado todo eso luego de asumir la magistratura, hubieran dicho que su postura era "un producto" para ganar una elección.
Ayer recibió el Pabellón Nacional arriado de la Plaza de la Independencia, junto a un puñado del pueblo que lo acompañó en este acto protocolar. Le agradeció al pueblo y le prometió seguir siendo lo que siempre dijo que es: un militante.
Aseguró que seguirá luchando por un Uruguay mejor hasta su último aliento.
Qué personaje Pepe!!!
Como decía el Sabalero: "lindo haberlo vivido, pa' poderlo contar"
SALUD PEPE!!! GRACIAS POR PERMITIRNOS LA ALEGRÍA DE PODER CONTARLES A QUIENES VENGAN DETRÁS DE NOSOTROS, QUE CONOCIMOS UNA PERSONALIDAD DE ESAS QUE DEJAN HUELLA EN LOS PUEBLOS!!!!

No todo lo que brilla es correcto, ni todo lo que huele feo es intolerancia

Desde hace algún tiempo estamos entrando a enfermarnos de corrección política.

Hace poco menos de un año, un grupo de defensores de los derechos de los animales increpó a una agencia de publicidad, por la aparición de un ave enjaulada en un spot comercial. La escena no llegaba a durar ni cinco segundos y -de hecho- su aparición refería al apodo de Carlos Gardel ("El zorzal criollo"). Quienes saben de aves, aseguran que ni siquiera era un zorzal, sinó que se trataba de otra especie "representando" a un zorzal. La agencia modificó el comercial y todos más tranquilos.

Un año antes, las redes sociales uruguayas estallaron con el video de un grupo de adolescentes (casi niños), maltratando y golpeando a una perra hasta matarla. El video era tremendo. Dejaba al desnudo la agresividad de la que es capáz un ser humano, y la forma "festiva" en que puede llevarse adelante semejante acto. Las reacciones en las redes sociales, no le fueron en zaga... Inmediatamente empezaron a bramar los políticamente correctos, pidiendo un castigo ejemplar, "equivalente al daño causado". Publicaron fotos de los agresores, acompañadas de sus datos personales y amenazas varias (algunas que realmente daban miedo).

El carnaval pasado, el tema de la discriminación sexual estuvo en el tapete, teniendo como protagonista a "Cucuzú" Brilka y su personaje "Gay man". Nuevamente las redes sociales fueron el amplificador elegido para condenar y pedir pena por tan reprobable acto. Muchos buscaron viejos videos de Brilka, de carnavales anteriores en los cuales (como siempre), el blanco favorito de sus chistes son los "borrachos", los "gallegos" y los "trolos".

Días más tarde, un grupo de referentes culturales grabó un spot publicitario, haciendo un llamado a la Real Academia Española (RAE) para que quite del diccionario la expresión "trabajar como negro". La iniciativa era plausible y de hecho unos cuántos nos sumamos a ella (adivinen a través de qué medio?... si, adivinaron: LAS REDES SOCIALES). El talón de Aquiles de la iniciativa, radicaba en la observación que hizo Enrique Ortega Salinas: la función del diccionario (y de la RAE), es incluir TODAS las expresiones y aclarar el carácter de las mismas (por ejemplo, decir si están en desuso, si son descalificadoras o discriminatorias, etc). Por otra parte, la campaña más que conseguir su objetivo, logró que muchos tomaran en broma a la misma y empezaran los chistes sobre qué término utilizar para referirse a los negros, etc.

Por supuesto que todo aquel que sienta herido su modo de vida o el de un ser allegado, tiene el derecho a emprender las acciones que entienda adecuadas para revertir tal situación, pero tratando de no perder de vista la noción de lo ridículo.

Habrá -como siempre- mucha gente que defienda el derecho de los animales a no ser maltratados o explotados, sin embargo, de ahí a casi pedir la cabeza de quienes cometen un acto de maltrato hay un abismo.

Respecto a los procesos creativos (en este caso los humorísticos), creo que no debe haber mayor límites que los del buen gusto, pero no empezar en una cruzada contra quienes hacen una parodia (buena o mala) que SIEMPRE se hizo. 

Hace poco, en una red social cometí el error de hacer un chiste con connotaciones raciales. Quienes me conocen bien, saben de sobra que no tengo prejuicio alguno. Saben -también- que el humor ácido es mi favorito. De todos modos, sigo creyendo que fue un error de mi parte. Alguien que supuse me conocía, se agravió por mi comentario y entendió que el mismo ofendía a sus mayores.

Y aunque no lo comparto, lo entiendo. Es todo parte de esta enfermedad social que padecemos. Es todo parte de la "Corrección política". Una enfermedad hipócrita y pacata, que nos hace "descubrir" lo evidente como si descifráramos una fórmula mágica que nadie antes pudo ver. Que nos hace indignarnos y horrorizarnos por algo que hasta no hace mucho celebrábamos. Y que también provoca ceguera selectiva ante hechos que deberían provocarnos pavor.

Mientras la mayoría de la población carnavalera estaba hablando del "desubicado" Walter "Cucuzú" Brilka y de la campaña para erradicar expresiones racistas del diccionario, agrupaciones como Bafo da Onça (con sus mulatas de fuego) o La Klínica del Klan (con la PKDoras), hacían un espectáculo absolutamente misógino, a cuyo lado "Las Primas" parecen Shakespeare, que deleitaba a los correctos políticos (sobre todo a los varones héterosexuales) y que no despertaba ninguna mirada reprobatoria.

Lo que no dicen los políticamente correctos, es que su indignación es absolutamente selectiva. Ahora condenan a quienes hagan humor pretendidamente homófobo o racista, porque es lo que indican los tiempos. Sin embargo miran para un costado ante la misoginia. Y no sólo eso. Festejan calurosamente el humor xenófobo (referido mayoritariamente a "gallegos", "judíos" y "porteños"), se regocijan con los comentarios que condenen a "los milicos" (porque además, mayoritariamente los correctos políticos son "zurdos"); y no piensan ni por un instante en que el alcoholismo es una enfermedad cuyo padecimiento es familiar, mientras se ríen a carcajadas de los "chistes de borracho" que hace el mísmo Walter Brilka que enjuician.

EL PRECIO DE LA FAMA

"Históricamente, las clases dominantes, poderosas o acomodadas han mostrado lo que hacen.  Pero esa exhibición tendía a ser modélica. Era el tesminio o el retrato de alguien que se sabía o se creía interesante, digno de ser descrito, pintado, novelado - y, finalmente, imitado. Ahora, la lógica de la democracia mediática es menos la de la clase a ser imitada que la del grupo o el individuo que se muestran o que cuentan su verdad chata -siempre honesta, siempre sincera, siempre sin sentido. Ya ni si quiera creo que exista algún personaje social que se entienda como algo interesante o digno de ser mostrado. la aldea global vive en una especie de micronarcisismo primario, totalmente asimbólico"

Sandino Nuñez (El miedo es el mensaje, Editorial Amuleto, 2008)

Desde hace un tiempo ya, vengo observando que hay algunos "sueños" crecientes que se van extendiendo entre las generaciones futuras. Quizás sea el paso del tiempo y -como decía Belchior- "seguimos siendo los mismos y vivimos como nuestros padres".
El caso es que cuando era un niño, el sueño frecuente ente los varones como yo, era ser crack de fútbol, bombero, policía, chofer o médico. Las niñas -en general- apostaban a ser excelentes amas de casa (cultura machista mediante, claro está), madres abnegadas, maestras, etc.
Hace un par de semanas, en función de la actividad sindical que he retomado, tuve la increíble experiencia de participar en una actividad con niños (familiares de los compañeros laborales), realizando actividades recreativas.
En un momento, intentamos con la otra persona responsables de los niños, incentivarlos para que exhibieran sus dotes creativas y artísticas.
Una niña, la más pequeña (de apenas 4 o 5 años), quiso bailar frente al resto (todos mayores que ella). Tal situación despertó un "juego de roles" entre el resto que me impresionó.
Los niños (el mayor tenía diez años), comenzaron a vociferar "yo soy Pachano", "yo soy Polino", "yo soy Peter", etc.
Un par de días más tarde, se nos ocurrió preguntarles uno por uno, qué soñaban ser cuando llegaran a grandes. La respuesta más repetida fue "quiero ser famoso"... A poco de indagar descubrimos que en su razonamiento, "ser famoso" no implicaba ser como Elton John, Paul Mc. Cartney, Mick Jagger o Nelson Mandela. La "fama" para estos niños implica algo más módico: salir en el programa de Tinelli o en alguno de sus programas aleatorios y autorreferenciales.
No es muy difícil darse cuenta que, si estos niños tienen como modelos a mujeres que se desnudan fácilmente, hombres que pasan a formar parte del paisaje mediático por su caudal económico (u otros por ser guardaespaldas de estos, casi sin neuronas), o personas que hacen poco menos de una causa social un sencillo salto cuasi sexual al que llaman "Koala" u otras que apenas pueden recordar una oración simple, finalizando en una muchachita sin mayores pretensiones que ignora que es objeto de burla, por pretender pronunciar en forma refinada la palabra "champagne" (repitiendo orgullosa algo así como "yeanpein");  esos niños están notando algo muy sencillo: "ser famoso, no es tán difícil".
Cómo pretender entonces que se esfuercen sus estudios, que se preocupen por disfrutar a su familia, que practiquen algo con el objetivo de ser cada día mejores?.
Ellos ven (porque sus adultos se lo permiten, con tal de verlos ellos) que cualquier idiota es capaz de volverse un referente. Lo dicho: NO PUEDE SER TAN DIFÍCIL SER FAMOSO.
Algunos descubrirán (como lo hizo uno) que la fama no es para todos, que -al igual que la gran mayoría- lo más probable es que fracasen.
La pregunta es ¿qué harán estos muchachos? ¿quién y cómo le explicarán que todo fue una fantasía?.
Y si se rebelan contra el sueño fomentado y no cumplido... Qué harán los adultos? Seguir culpándolos por todos los males, sin hacerse cargo de fomentar esta obsesión de "salir en la tele"?
Pedirán que se tomen medidas contra estos inadaptados a la realidad?
Quiero creer que estamos a tiempo, pero -a la vez- pienso: "a tiempo de qué?".
Todos quieren ser famosos, salir en "la tele", tener su cuarto de hora de fama. Nadie se cuestiona que si todos somos famosos, no habrá quién bata las palmas.
Pero vamos acercándonos, peligrosamente, al "vale todo". Con tal de salir en un programa que únicamente tiene "fama" en ambos extremos del Río de la Plata (ese es otro detalle: ya en Río Grande del Sur, es absolutamente nula la permeabilidad de esos productos), somos capaces de hacer como el periodista brasileño que -con tal de tener noticias que mostrar en la tele- salía a cometer crímenes.
Hoy, los delincuentes tienen decenas de repeticiones de sus crímenes en el medio masivo por excelencia, para vanagloriarse con sus pares, gracias a la "fama" que le dan los medios.
Horrible, macrabro, real... y aún puede empeorar



42

Durante mucho tiempo hice las cosas del modo correcto, porque entendía que ese era el modo de hacer las cosas... y no me fue bien.
Luego empecé a hacer las cosas del modo diametralmente opuesto. Provoqué el asombro generalizado. Nadie suponía que -justo yo- rompiera "las reglas" aceptadas y respetadas por la enorme mayoría... Tampoco me fue bien.
Hoy llego a los 42. Me encontré hace poco con una mujer hermosa y maravillosa, que sabe hacer de las cosas simples una fiesta. .Sin sobresaltos y sin rutinas. Simplemente disfruta la magia y no se distrae en complicaciones. Empezamos a construir el "nosotros".
Ya no hago las cosas del modo correcto ni incorrecto... aprendí que tengo que hacer las cosas A MI MODO. Sin intentar agradar a nadie, ni asombrar a nadie.
Parece que finalmente estoy aprendiendo a disfrutar.