sábado, 25 de junio de 2016

En su mundo

Ella en su mundo
juega cual niña y ríe
cose esas sábanas
que para ella no son sábanas
ríe otra vez y corre su mascarilla de oxígeno
para mojar la punta de su dedo
(Debe enhebrar el hilo)

Ella en su mundo
duerme y despierta
y adelgaza día tras día

Ella en su mundo
feliz, frágil, firme
única.

viernes, 18 de marzo de 2016

LA VIOLENCIA NO ES UN TEMA MENOR

La sociedad, nuestra sociedad, está violenta... muy violenta.
Todos los días tenemos noticias violentas, las vemos, las vivimos, las sufrimos.
Parece que todos estamos crispados. Al primer estímulo reaccionamos con violencia, con furia.
Reacciona el conductor que tuvo que hacer una maniobra inesperada porque otro conductor no respetó una señal. Reacciona la señora en el supermercado porque el precio que le cobran en la caja difiere del que ella vio en la góndola.  Reacciona el adulto mayor cuando sube al ómnibus y nadie le cede su asiento, también reacciona el pasajero que pretende bajar en una parada y el conductor no se detiene.
Todos reaccionan y todos con violencia.
En los informativos, los espacios dedicados a los hechos violentos son jugosamente explotados por los dueños de los medios. Hablar de "la inseguridad" es redituable. Las empresas que instalan alarmas, portones eléctricos, cercas electrificadas, servicios de vigilancia, cámaras de seguridad y otros tantos insumos vuelcan unos cuántos dividendos en ese horario. Lo hacen porque saben que la sensación de vulnerabilidad que sufren las personas, en ese horario se incrementa luego de ver cómo arrebataron a una persona, cómo rompieron una reja para ingresar a un domicilio, cómo se balearon con la policía, como golpearon a un trabajador... todo con la musiquita dramática que aumente la carga emotiva que -ya de por sí- tienen todos esos episodios.
En estos días, un trabajador del transporte (un taxista) fue baleado y finalmente falleció ayer.
Lógicamente, la sociedad ha reprobado esta acción y los sindicatos del transporte están llevando a cabo una medida de paro general.
Es obvio que debemos reflexionar sobre cómo detener esta vorágine de violencia que nos está ganando por goleada.
Ya sabemos que no es con reacciones a la par de la violencia que se vive. Creo que tampoco es con sarcasmo ni con utilización politiquera de los hechos violentos, red social mediante.
Lo digo porque a a raíz del asesinato del taxista, y del trascendido de prensa en el que se informa que la policía busca a un menor de 17 años que estaría involucrado en el mismo, veo en las redes sociales a muchos que se autoadjudican el título de "demócratas", reaccionado contra los menores y contra quienes entendimos que bajar la edad de imputabilidad no era el camino por el cual transitar hacia posibles soluciones a tanta violencia.
Y es terrible, porque en lugar de buscar poner un poco de pienso al tema, utilizan el sarcasmo y la ironía, demostrando lo poco que les importa la violencia, la vida del trabajador, el dolor de su familia o cualquier extremo de los que de veras importan.
Lo único sobre lo que demuestran interés, es sobre una decisión que la gente tomó en forma absolutamente democrática. Y cuando uno interviene en esa publicación, haciéndoles ver que están actuando de un modo muy triste y pobre; y que cuando los menores son vulnerados en su derecho, poco o nada hacen; lejos de retractarse, eliminan el comentario discorde para que la máquina de generar violencia siga funcionando.
En mi país hay gente violenta. Algunos salen a cometer delitos y a violentar a otros físicamente; otros lo hacen desde un teclado, frente a un monitor y con fines muy espurios (como por ejemplo: hacer campaña político partidaria para el sector de su preferencia), sin embargo, cuando un grupo de menores es abusado en una instalación de una intendencia en el interior, poco o nada dicen. Cuando una mujer es asesinada por su ex pareja (muchas veces funcionario policial o militar), no hay indignación ni enojo.
Por ese camino, sólo vamos a seguir generando y dejando generar más violencia... y la violencia traerá delincuencia... y la delincuencia, inseguridad.
Ni más, ni menos.

jueves, 20 de agosto de 2015

LO QUE LE MOLESTA A PETINATTI

Está circulando desde ayer, un audio (o la transcripción del mismo), en el que el conductor radial Freddy Nieuchowicz Abramovich -conocido con el nombre artístico de "Orlando Petinatti"- se despacha con una serie de opiniones referidas a la inseguridad ciudadana, a partir de un asalto en el que una mujer fue baleada, en una fábrica de pastas en la zona del Parque Rodó.
Parece que todo lo que no le molestó nunca, se concentró en este momento, en ese episodio, en lo indignante que resulta para cualquier persona con un poco de razonamiento elemental, la muerte de una persona inocente.
Pero Petinatti fue un poco más allá. En un momento de su indignada alocución, expresó: "¿Cuál es la diferencia entre lo que está pasando hoy y lo que pasaba en los '60, con una banda de delincuentes que asolaba el país? Es lo mismo: robaban, secuestraban y mataban gente, como ahora. Es más, están más organizados ahora que antes. Este país no se va a la mierda, ya se fue a la mierda". 
Para Petinatti, los hechos de los años 60, fueron perpetrados por "una banda de delincuentes". Curiosamente (o no tanto), Petinatti nunca habla de la década de 1970. No menciona al terrorismo de Estado, no habla de los desaparecidos. Su indignación está claramente dirigida, sin errores, sin fisuras. Compara los hechos de un modo muy adecuado al discurso que pretende emitir.
Pero ese no es -para mí- el detalle más notorio del discurso de Freddy. Tiene razón cuando sostiene que este país "ya se fue a la mierda".
Se fue a la mierda hace décadas y Petinatti recién lo nota. Él no se percató que se fue a la mierda el país en los años 70, cuando reunirse daba lugar a sospecha de subversión. Tampoco mencionó que se fue a la mierda cuando se cerraban las fábricas y miles de trabajadores quedaban si el sustento de su familia.
Menos aún tomó nota cuando miles de uruguayos emigraban al exterior en busca de un presente de trabajo y un futuro para sus hijos, que este país (que ya se había ido a la mierda) no les ofrecía. En ese momento, Petinatti -lejos de indignarse y de expresar cualquier crítica- utilizó la situación de un modo sensiblero. Orquestó un espacio en el cual vía contacto telefónico (y con la canción "Mi país" de Ruben Rada), sacaba al aire a esos uruguayos, exaltando la emoción facil.
Petinatti se indignó (y vociferó su indignación- por un motivo muy claro (y lo declara públicamente). Petinatti dice "podrías haber sido vos, o vos, o vos, O YO, o todos".
Todas las tristezas anteriores, a Freddy no le llegaban. No tenía riesgo alguno de sufrirlas. A él no le tocó sufrir la persecusión de nadie, no tuvo que acostarse jamás pensando en qué haría al día siguiente para darle de comer a su hijo, ni tuvo que plantearse cómo haría para adaptarse a otro país, a otro idioma, a otra realidad, a empezar nuevamente de cero.
Mientras mucha gente se hacía esos cuestionamientos, Petinatti seguía jugando a ser un tipo divertido, conduciendo un programa en el que el público oyente se dedica a contar sus problemas, para que el resto se ria del modo en que este personaje se mofa de las miserias humanas.
Por eso está molesto ahora. Porque en un tiroteo, el que puede resultar herido puede ser él. Y por eso mismo es que cuando un oyente le manda un mensaje criticándolo, reacciona diciendo "ojalá que te pase a vos". A Petinatti tampoco le importa lo que le suceda a la sociedad. Le importa mucho más, lo que le pueda suceder a él.
Mientras él no estuvo expuesto a los riesgos, todo lo que sucedía era un tema del cual ni se hablaba, porque la norma era divertirse (del modo que sea).
Por eso ahora se indigna. Por eso lo manifiesta. Por eso le parece que todos "somos un número" para los gobernantes. PORQUE SIENTE QUE ÉL TAMIBÉN ES UN NÚMERO.
Lo otro que le interesa a Petinatti, es esto. Que se hable de él, y -justo es decirlo- lo consiguió. Desde ayer se habla en varios medios y redes sociales de este decadente conductor de radio (me niego a llamarlo comunicador o periodista). 
Petinatti será feliz por unos días, y su indignación se apagará ni bien aparezca la primer historia que alguien cuente en su programa, él pueda seguir jugando a ser un tipo divertido -mientras se mofa de lo que le están contando- y su realidad vuelva a ser un sitio seguro para su integridad, y la de sus allegados.

sábado, 28 de febrero de 2015

SALUD PEPE!

Se cierra el período de gobierno del Compañero José "Pepe" Mujica.
Aclaro de antemano que hace cinco años no me terminaba de convencer la idea de que el Pepe fuera el candidato a la presidencia por nuestro Frente Amplio, sin embargo, un sin fin de acontecimientos durante su mandato, me hicieron ver la real dimensión de este Presidente que me llevan -al menos- a manifestar públicamente mi agradecimiento (aunque está claro que él no me leerá).
El Pepe ha sabido lidiar por 60 meses con detractores que quisieron ningunearlo, destratarlo, insultarlo, desacreditarlo, ridiculizarlo y hacerle en general todos los desaires posibles (y los imposibles también).
Pero lo que sus opositores (aunque nunca lo admitan) no podrán negar jamás, es la dimensión universal de Pepe, que ha llevado a nuestro país a los principales portales informativos del mundo.
Su forma de ser, de decir, de vivir, de pensar, de actuar y de brindarse son citadas y reproducidas en el mundo por mandatarios, pensadores, periodistas, artistas y personas de las mas diversas profesiones y oficios.
Artistas y personalidades que han visitado nuestro país, han visitado al Pepe y resaltaron en sus respectivos espacios virtuales los encuentros. Glenn Close, Aerosmith, la banda Calle 13, Joaquín Sabina, Sean Penn y Joan Manuel Serrat resaltaron las cualidades del mandatario (recientemente Serrat señaló: "puede que el mundo no sepa dónde está Uruguay, pero sí quién es Pepe Mujica").
Quizás lo más increíble y anecdótico sea lo que sucedió cuando coincidieron León Gieco y Fher (vocalista de Maná), quienes espontáneamente acompañaron a Pepe y a su esposa (la Senadora Lucía Topolansky) al Hospital Vilardebó (un centro de atención público para pacientes mentales).

De más está hablar del respeto que le profesan los mandatarios de toda América y el mundo. Basta señalar el hecho de que el gobierno nipón le entrega a todos los escolares de Japón, un libro infantil inspirado en el discurso que dio Mujica en la conferencia "Río más veinte" y en la Asamblea de Naciones Unidas.
Una encuesta reciente indica que el Presidente cierra su mandato con el 65% de aprobación (guarismo similar al que tuvo su antecesor y sucesor, el frenteamplista Tabaré Vázquez), señal clara del reconocimiento de un pueblo que -aún con reparos- reconoce en Pepe su humanismo y su condición de hombre cercano al pueblo.
Otro dato pintoresco es que el cineasta y músico Emir Kusturica está terminando de realizar un documental sobre el Presidente uruguayo, cuyas últimas tomas se realizarán mañana cuando entregue la banda presidencial al Dr. Tabaré Vázquez.
José "Pepe" Mujica ha sido a lo largo de su vida muchas cosas. Se inició a la vida política como militante del Partido Nacional, luego fue integrante del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T), organización que intentó derrocar un gobierno a través de las armas, inspirados en la revolución cubana de Fidel Castro. Por ese motivo tuvo que refugiarse en la clandestinidad. Fue encarcelado y huyó en uno de los episodios más increíbles de la historia carcelaria uruguaya. Nuevamente capturado, entonces por una cruenta dictadura, fue uno de los rehenes cuya pena -en caso de una acción armada- era la muerte. Estuvo recluído por más de una década en condiciones infrahumanas, llegando incluso casi a la locura. Liberado ya en democracia fundó el Movimiento de Participación Popular y fue electo primero Edil por Montevideo, luego Diputado, en la siguiente legislatura Senador (aunque ocupó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca) y finalmente pre candidato a la Presidencia, candidato único por el Frente Amplio y segundo Presidente del Uruguay en representación de la fuerza de izquierda.
Pero Pepe es mucho más que eso, es la señal de identidad del pueblo uruguayo. Un hombre que pudiendo acceder a todas las comodidades a las que ningún presidente uruguayo rechazó antes, prefirió mantener su modo de vida sencillo, porque según él "hay que vivir como vive la enorme mayoría de la población uruguaya", y fiel a ese modo de pensar, puso en venta una propiedad presidencial en el principal balneario uruguayo (Punta del Este).
Y fiel a su modo de vida, siguió usando su mismo vehículo (un Volkswagen escarabajo del año 1980), concurrió a un cambio de Ministro en verano con bermudas y sandalias que permitían ver sus pies de aspecto rústico (los que le dieron a la oposición -pobre en argumentos- algo para criticar), mantuvo su hablar descuidado y prolifero en epítetos impropios de un primer mandatario.
Es que es a ESE Pepe al que votamos y elegimos.
Quizás a otros les moleste y aprovechen para desnudar sus ansias de revancha por haberles ganado (no una, sino varias veces), pero también es cierto que si hubiera cambiado todo eso luego de asumir la magistratura, hubieran dicho que su postura era "un producto" para ganar una elección.
Ayer recibió el Pabellón Nacional arriado de la Plaza de la Independencia, junto a un puñado del pueblo que lo acompañó en este acto protocolar. Le agradeció al pueblo y le prometió seguir siendo lo que siempre dijo que es: un militante.
Aseguró que seguirá luchando por un Uruguay mejor hasta su último aliento.
Qué personaje Pepe!!!
Como decía el Sabalero: "lindo haberlo vivido, pa' poderlo contar"
SALUD PEPE!!! GRACIAS POR PERMITIRNOS LA ALEGRÍA DE PODER CONTARLES A QUIENES VENGAN DETRÁS DE NOSOTROS, QUE CONOCIMOS UNA PERSONALIDAD DE ESAS QUE DEJAN HUELLA EN LOS PUEBLOS!!!!

martes, 30 de abril de 2013

No todo lo que brilla es correcto, ni todo lo que huele feo es intolerancia

Desde hace algún tiempo estamos entrando a enfermarnos de corrección política.

Hace poco menos de un año, un grupo de defensores de los derechos de los animales increpó a una agencia de publicidad, por la aparición de un ave enjaulada en un spot comercial. La escena no llegaba a durar ni cinco segundos y -de hecho- su aparición refería al apodo de Carlos Gardel ("El zorzal criollo"). Quienes saben de aves, aseguran que ni siquiera era un zorzal, sinó que se trataba de otra especie "representando" a un zorzal. La agencia modificó el comercial y todos más tranquilos.

Un año antes, las redes sociales uruguayas estallaron con el video de un grupo de adolescentes (casi niños), maltratando y golpeando a una perra hasta matarla. El video era tremendo. Dejaba al desnudo la agresividad de la que es capáz un ser humano, y la forma "festiva" en que puede llevarse adelante semejante acto. Las reacciones en las redes sociales, no le fueron en zaga... Inmediatamente empezaron a bramar los políticamente correctos, pidiendo un castigo ejemplar, "equivalente al daño causado". Publicaron fotos de los agresores, acompañadas de sus datos personales y amenazas varias (algunas que realmente daban miedo).

El carnaval pasado, el tema de la discriminación sexual estuvo en el tapete, teniendo como protagonista a "Cucuzú" Brilka y su personaje "Gay man". Nuevamente las redes sociales fueron el amplificador elegido para condenar y pedir pena por tan reprobable acto. Muchos buscaron viejos videos de Brilka, de carnavales anteriores en los cuales (como siempre), el blanco favorito de sus chistes son los "borrachos", los "gallegos" y los "trolos".

Días más tarde, un grupo de referentes culturales grabó un spot publicitario, haciendo un llamado a la Real Academia Española (RAE) para que quite del diccionario la expresión "trabajar como negro". La iniciativa era plausible y de hecho unos cuántos nos sumamos a ella (adivinen a través de qué medio?... si, adivinaron: LAS REDES SOCIALES). El talón de Aquiles de la iniciativa, radicaba en la observación que hizo Enrique Ortega Salinas: la función del diccionario (y de la RAE), es incluir TODAS las expresiones y aclarar el carácter de las mismas (por ejemplo, decir si están en desuso, si son descalificadoras o discriminatorias, etc). Por otra parte, la campaña más que conseguir su objetivo, logró que muchos tomaran en broma a la misma y empezaran los chistes sobre qué término utilizar para referirse a los negros, etc.

Por supuesto que todo aquel que sienta herido su modo de vida o el de un ser allegado, tiene el derecho a emprender las acciones que entienda adecuadas para revertir tal situación, pero tratando de no perder de vista la noción de lo ridículo.

Habrá -como siempre- mucha gente que defienda el derecho de los animales a no ser maltratados o explotados, sin embargo, de ahí a casi pedir la cabeza de quienes cometen un acto de maltrato hay un abismo.

Respecto a los procesos creativos (en este caso los humorísticos), creo que no debe haber mayor límites que los del buen gusto, pero no empezar en una cruzada contra quienes hacen una parodia (buena o mala) que SIEMPRE se hizo. 

Hace poco, en una red social cometí el error de hacer un chiste con connotaciones raciales. Quienes me conocen bien, saben de sobra que no tengo prejuicio alguno. Saben -también- que el humor ácido es mi favorito. De todos modos, sigo creyendo que fue un error de mi parte. Alguien que supuse me conocía, se agravió por mi comentario y entendió que el mismo ofendía a sus mayores.

Y aunque no lo comparto, lo entiendo. Es todo parte de esta enfermedad social que padecemos. Es todo parte de la "Corrección política". Una enfermedad hipócrita y pacata, que nos hace "descubrir" lo evidente como si descifráramos una fórmula mágica que nadie antes pudo ver. Que nos hace indignarnos y horrorizarnos por algo que hasta no hace mucho celebrábamos. Y que también provoca ceguera selectiva ante hechos que deberían provocarnos pavor.

Mientras la mayoría de la población carnavalera estaba hablando del "desubicado" Walter "Cucuzú" Brilka y de la campaña para erradicar expresiones racistas del diccionario, agrupaciones como Bafo da Onça (con sus mulatas de fuego) o La Klínica del Klan (con la PKDoras), hacían un espectáculo absolutamente misógino, a cuyo lado "Las Primas" parecen Shakespeare, que deleitaba a los correctos políticos (sobre todo a los varones héterosexuales) y que no despertaba ninguna mirada reprobatoria.

Lo que no dicen los políticamente correctos, es que su indignación es absolutamente selectiva. Ahora condenan a quienes hagan humor pretendidamente homófobo o racista, porque es lo que indican los tiempos. Sin embargo miran para un costado ante la misoginia. Y no sólo eso. Festejan calurosamente el humor xenófobo (referido mayoritariamente a "gallegos", "judíos" y "porteños"), se regocijan con los comentarios que condenen a "los milicos" (porque además, mayoritariamente los correctos políticos son "zurdos"); y no piensan ni por un instante en que el alcoholismo es una enfermedad cuyo padecimiento es familiar, mientras se ríen a carcajadas de los "chistes de borracho" que hace el mísmo Walter Brilka que enjuician.

domingo, 12 de agosto de 2012

EL PRECIO DE LA FAMA

"Históricamente, las clases dominantes, poderosas o acomodadas han mostrado lo que hacen.  Pero esa exhibición tendía a ser modélica. Era el tesminio o el retrato de alguien que se sabía o se creía interesante, digno de ser descrito, pintado, novelado - y, finalmente, imitado. Ahora, la lógica de la democracia mediática es menos la de la clase a ser imitada que la del grupo o el individuo que se muestran o que cuentan su verdad chata -siempre honesta, siempre sincera, siempre sin sentido. Ya ni si quiera creo que exista algún personaje social que se entienda como algo interesante o digno de ser mostrado. la aldea global vive en una especie de micronarcisismo primario, totalmente asimbólico"

Sandino Nuñez (El miedo es el mensaje, Editorial Amuleto, 2008)

Desde hace un tiempo ya, vengo observando que hay algunos "sueños" crecientes que se van extendiendo entre las generaciones futuras. Quizás sea el paso del tiempo y -como decía Belchior- "seguimos siendo los mismos y vivimos como nuestros padres".
El caso es que cuando era un niño, el sueño frecuente ente los varones como yo, era ser crack de fútbol, bombero, policía, chofer o médico. Las niñas -en general- apostaban a ser excelentes amas de casa (cultura machista mediante, claro está), madres abnegadas, maestras, etc.
Hace un par de semanas, en función de la actividad sindical que he retomado, tuve la increíble experiencia de participar en una actividad con niños (familiares de los compañeros laborales), realizando actividades recreativas.
En un momento, intentamos con la otra persona responsables de los niños, incentivarlos para que exhibieran sus dotes creativas y artísticas.
Una niña, la más pequeña (de apenas 4 o 5 años), quiso bailar frente al resto (todos mayores que ella). Tal situación despertó un "juego de roles" entre el resto que me impresionó.
Los niños (el mayor tenía diez años), comenzaron a vociferar "yo soy Pachano", "yo soy Polino", "yo soy Peter", etc.
Un par de días más tarde, se nos ocurrió preguntarles uno por uno, qué soñaban ser cuando llegaran a grandes. La respuesta más repetida fue "quiero ser famoso"... A poco de indagar descubrimos que en su razonamiento, "ser famoso" no implicaba ser como Elton John, Paul Mc. Cartney, Mick Jagger o Nelson Mandela. La "fama" para estos niños implica algo más módico: salir en el programa de Tinelli o en alguno de sus programas aleatorios y autorreferenciales.
No es muy difícil darse cuenta que, si estos niños tienen como modelos a mujeres que se desnudan fácilmente, hombres que pasan a formar parte del paisaje mediático por su caudal económico (u otros por ser guardaespaldas de estos, casi sin neuronas), o personas que hacen poco menos de una causa social un sencillo salto cuasi sexual al que llaman "Koala" u otras que apenas pueden recordar una oración simple, finalizando en una muchachita sin mayores pretensiones que ignora que es objeto de burla, por pretender pronunciar en forma refinada la palabra "champagne" (repitiendo orgullosa algo así como "yeanpein");  esos niños están notando algo muy sencillo: "ser famoso, no es tán difícil".
Cómo pretender entonces que se esfuercen sus estudios, que se preocupen por disfrutar a su familia, que practiquen algo con el objetivo de ser cada día mejores?.
Ellos ven (porque sus adultos se lo permiten, con tal de verlos ellos) que cualquier idiota es capaz de volverse un referente. Lo dicho: NO PUEDE SER TAN DIFÍCIL SER FAMOSO.
Algunos descubrirán (como lo hizo uno) que la fama no es para todos, que -al igual que la gran mayoría- lo más probable es que fracasen.
La pregunta es ¿qué harán estos muchachos? ¿quién y cómo le explicarán que todo fue una fantasía?.
Y si se rebelan contra el sueño fomentado y no cumplido... Qué harán los adultos? Seguir culpándolos por todos los males, sin hacerse cargo de fomentar esta obsesión de "salir en la tele"?
Pedirán que se tomen medidas contra estos inadaptados a la realidad?
Quiero creer que estamos a tiempo, pero -a la vez- pienso: "a tiempo de qué?".
Todos quieren ser famosos, salir en "la tele", tener su cuarto de hora de fama. Nadie se cuestiona que si todos somos famosos, no habrá quién bata las palmas.
Pero vamos acercándonos, peligrosamente, al "vale todo". Con tal de salir en un programa que únicamente tiene "fama" en ambos extremos del Río de la Plata (ese es otro detalle: ya en Río Grande del Sur, es absolutamente nula la permeabilidad de esos productos), somos capaces de hacer como el periodista brasileño que -con tal de tener noticias que mostrar en la tele- salía a cometer crímenes.
Hoy, los delincuentes tienen decenas de repeticiones de sus crímenes en el medio masivo por excelencia, para vanagloriarse con sus pares, gracias a la "fama" que le dan los medios.
Horrible, macrabro, real... y aún puede empeorar



miércoles, 9 de mayo de 2012

42

Durante mucho tiempo hice las cosas del modo correcto, porque entendía que ese era el modo de hacer las cosas... y no me fue bien.
Luego empecé a hacer las cosas del modo diametralmente opuesto. Provoqué el asombro generalizado. Nadie suponía que -justo yo- rompiera "las reglas" aceptadas y respetadas por la enorme mayoría... Tampoco me fue bien.
Hoy llego a los 42. Me encontré hace poco con una mujer hermosa y maravillosa, que sabe hacer de las cosas simples una fiesta. .Sin sobresaltos y sin rutinas. Simplemente disfruta la magia y no se distrae en complicaciones. Empezamos a construir el "nosotros".
Ya no hago las cosas del modo correcto ni incorrecto... aprendí que tengo que hacer las cosas A MI MODO. Sin intentar agradar a nadie, ni asombrar a nadie.
Parece que finalmente estoy aprendiendo a disfrutar.