Ayer recibía con alegría la noticia de que, en el caso de Nybia Zabalzagaray, la Suprema Corte de Justicia de mi país había declarado -por unanimidad- inconstitucional la Ley de Caducidad de la pretensión punitiva del Estado (nombre pomposo que recibe la ley de impunidad, que consagra que los militares que cometieron crímenes durante la última dictadura militar no sean juzgados).
Desde anoche, celebramos los uruguayos que creemos en la justicia que el ex dictador Gral. Gregorio Conrado Álvarez fue condenado a 25 años de prisión, por el asesinato de 37 compatriotas secuestrados entre finales de 1977 y principios 1978.
Si bien la causal no es correcta, ya que las desapariciones no deberían ser consideradas asesinatos (porque no hay cuerpo y los acusados nunca si hicieron cargo ni dieron información sobre sus víctimas), el hecho de que un ser humano tan repulsivo y siniestro cono el "Goyo" Álvarez termine sus días en donde corresponde es un maravilloso empujón a favor de la anulación de la ley de impunidad, cuya consulta popular se llevará adelante el póximo domingo con las elecciones nacionales.

Una muestra más de la intolerancia de la cual son capaces los centros de poder.
Este domingo, junto con mi voto a mi querido FRENTE AMPLIO, colocaré la papeleta blanca que apoya el voto de los uruguayos que residen en el exterior, para que el voto no sea una frontera y -por supuesto- pondré la papeleta rosada para anular la ley que consagra la injusticia en mi país.
Como decía mi murga (Falta y Resto) cuando Pinochet cayó en Londres:
"se van a pasar la vida
jugando a las escondidas
se van a pasar la vida
temblando
y se taparon la cara
en una valle cualquiera
mientras el pueblo esperaba
sentado en la vereda
aunque pasaron los años
pinocho cayó en la cueva
y al final se hará justicia
que demora pero llega
(...)fracasada la esperanza
de encontrarlos no había modo
pero la memoria manda
por todos los compañeros
que el último libra a todos!!!"