viernes, 17 de abril de 2009

OCHO

Año 1972. Uruguay.
Desde hace una década el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T), viene dando que hablar en toda América Latina con su “guerrilla urbana”.
Tras una breve pausa en la que depusieron las armas para que se realizaran las elecciones de 1971, los enfrentamientos con las fuerzas policiales y militares han recrudecido notoriamente.
A este escenario –ya de por sí complejo- se suman fuerzas paramilitares que vienen formándose desde hace unos años, bajo el cobijo de políticos, militares y policías de extracción derechista. El Escuadrón de la Muerte, el Comando Caza Tupamaros (CCT), el Comando Dan Mitrione, la Juventud Uruguaya de Pie (JUP) y otros menos notorios suben el voltaje de la violencia, principalmente en las calles montevideanas.
De todos modos ya hay antecedentes. El 31 de julio de 1971 aparece en la Playa Pocitos, el cuerpo mutilado (también acribillado) de Manuel Ramos Filippini. Había sido secuestrado por el Escuadrón de la Muerte (recién ahora, 38 años después un fiscal solicita el procesamiento de varios integrantes del Escuadrón de la Muerte, por este y otros hechos).
En los primeros meses de 1972, una sucesión de atentados contra locales de la recién nacida coalición de partidos y movimientos de izquierda (Frente Amplio), así como a casas de dirigentes de dicha coalición y abogados de detenidos políticos se torna habitual.
A finales de febrero, aparece en La Tablada el cadáver acribillado de Íbero Gutiérrez, estudiante de 22 años que había desaparecido dos días antes. Junto al cuerpo un cartel que rezaba: “vos también pediste perdón. Bala por bala. Muerte por muerte. Comando Caza Tupamaros”.

Abril.
El día a día de este mes marca a fuego y sangre a la sociedad toda. Montevideo llora, Montevideo se indigna, Montevideo teme.
El 9 son atacadas las casas de los legisladores frenteamplistas Enrique Rodríguez y Zelmar Michelini. En la casa de Rodríguez dejan volantes acusándolo de “comunista asesino”.
El fatídico día 14 quedará grabado por su virulencia.
Entre las 7 de la mañana y el mediodía, los Tupamaros dan tres golpes en los que caen abatidos el subcomisario Oscar Delega, el agente Juan Carlos Leites, el capitán de corbeta Ernesto Moto y el Profesor Armando Acosta y Lara (ex Ministro del Interior y ex Interventor de Enseñanza Secundaria). Todos acusados por el MLN-T de integrar el Escuadrón de la Muerte.
En otro operativo al mediodía caen dos tupamaros: Jorge Gropp y Norma Pagliano.
A las dos de la tarde son asesinados Luis Martirena y su esposa Ivette Giménez. Ambos son integrantes del MLN-T.
En la misma tarde –por si fuera poco- la policía mata a los tupamaros Jorge Candán Grajales, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira.
De noche, en un acto realizado en el local central del Partido Comunista del Uruguay, por la juventud de ese partido, varios hombres, fuertemente armados, todos identificados con un brazalete blanco entran al grito de "Cuerpo a tierra", disparando al techo, rompiendo los focos y rociando combustible a los asistentes al acto, al tiempo que amenazan puntualmente a algunos militantes, haciéndole saber que conocen detalles de su vida. Ante la impotencia para doblegar el accionar del MLN-T, la represión ingresa -a la fuerza- al Partido Comunista en la ola de violencia.
Todo esto sucedía a pocos metros del Parlamento, donde comenzaba el debate, que desembocaría en la declaración del Estado de Guerra Interno para todo el territorio uruguayo.
Con las potestades que esta declaración otorga a policías y militares se producen varios atentados. Fueron víctimas de estos atentados, el profesor Jorge Ares Pons, los abogados Gonzalo Navarrete, Alejandro Artucio, Carlos Martinez Moreno y del director del semanario Marcha, el magistral periodista Carlos Quijano. También son atacados varios locales del Frente Amplio, la casa del disk jockey Elías Turubich, la imprenta Alborada y la iglesia Metodista que ocupó un comando Tupamaro para disparar sobre Armando Acosta y Lara.
En la mañana del día 16, aproximadamente mil personas se reúnen frente al domicilio de Juan José Crottogini (candidato a la vice presidencia del Frente Amplio), para solidarizarse ante el atentado que sufrió en la madrugada. El espontáneo acto fue disuelto con una represión brutal.
Todo esto fue la antesala de una masacre cruel e innecesaria. Ocho hombres, ocho trabajadores, ocho militantes, de un partido legal, fueron emboscados y acribillados. Unos murieron de inmediato, otros se desangraron pidiendo ser atendidos. Una ambulancia fue retenida para que no asistiera a quienes morían miserablemente.
El libro de Virginia Martínez Los fusilados de abril (¿Quién mató a los comunistas de la 20?), cuenta detalladamente la emboscada preparada desde la mañana del 16 de abril, hasta la sangrienta ejecución de la madrugada del 17 de abril de 1972.

Estos son los ocho obreros comunistas asesinados


Luis Alberto Mendiola
Está parado en la puerta del Seccional. Lleva un grueso chaquetón de paño por el que de lejos se lo reconoce.
Mendiola estuvo en la URSS. De allí trajo interminables anécdotas sobre la vida cotidiana en Moscú, y el abrigo de paño que usa invariablemente. "Fue a hacer un curso superior de formación política. Imposible imaginarlo en la disciplina de estudiar filosofía, economía, no tenía la preparación ni el temperamento. Cuando volvió lde lo único que hablaba era de la gente, de las variedades de ajíes que se podía comprar en el mercado. Él decidió no comer del comedor de la escuela y cocinaba para todo el mundo. Pero el contenido de los cursos no se le pudo sacar una palabra" recuerda Rodolfo Cora.
Algunos compañeros hablan también de sus memorables rabietas. Hace años que vive en Montevideo pero sigue siendo un hombre del Interior. Viene de Casupá. Y aunque se llama Luis Alberto en homenaje a Herrera, el caudillo blanco, Mendiola morirá comunista.
Le disparan seis veces. El primer balazo es en la cabeza. La bala lo hiere pero no penetra. El segundo balazo le destroza la cara y sale por la nuca. Los otros disparos son en el hombro, en un brazo y en las piernas. La autopsia registra además que hay en su cuerpo "heridas raras", cortantes como de un arma blanca.

José Abreu
Es metalúrgico. Tiene 37 años. En 1969 se afilió al Partido Comunista. Tiene cuatro hijos y una mujer joven de 22 años.
"Era un hombre de la fábrica, más que del Partido" dice Rodolfo Di Giovanni.
A Abreu un balazo en el pecho le perfora el pulmón. Cuando ya está caído en la calle le disparan otra vez. Intenta moverse. No puede. La bala le ha atravesado la médula espinal, y le paralizó las piernas. Se arrastra. Se resiste a morir. Finalmente, unas horas más tarde, la muerte lo vence.

Ricardo González

Cuando Di Giovanni llega a la Agrupación Nuevos Rumbos con la noticia de que hay problemas en el Seccional 20, Ricardo González está jugando al fútbol con los compañeros. Interrumpen el partido y se ponen a la orden.
Va hasta la casa a avisarle a su madre que va a salir. No le dice adónde va para que no se preocupe, quizá vuelva tarde o no vuelva, no sabe. Vive con los padres y con su hermana menor, en una casa que la familia todavía no ha podido terminar de construir. Trabaja desde los 13 años. Empezó haciendo un reparto de pan en bicicleta y luego aprendió el oficio de panadero. Desde hace unos años es maestro de pala en una panadería del barrio.
Ricardo González cumplió 21 años. Tiene novia y un oficio. Hace dos o tres meses que se afilió al Partido Comunista. En pocas horas va a morir de un balazo que le disparan en la nuca desde muy cerca, y que lo mata en forma instantánea.
Alfredo Zitarrosa recordará en La canción quiere, al muchacho panadero:
No tiene miedo a la bala
ni a la bomba ni al infierno
canta pudiendo.
Lleva en las manos heridas
una flor con una espina
agua y harina.

Ruben López
Trabaja en un puesto de verduras que hay en la misma cuadra del Seccional. Había jugado al fútbol en el club Liverpool.
Es difícil pensar que estuviera en el local esa noche sin ser un militante activo. Los compañeros no tienen recuerdos de él y los vecinos dicen que pasaba todo el día allí porque trabajaba cerca y no tenía familia.
Muere con la campera que le prestó el Gallego Buño. Primero le dan un tiro en la nuca y cuando cae lo rematan de un balazo en la cabeza.

Elman Fernández
El muchacho rubio se llama Elman Fernández y hace diez años que está afiliado al Partido Comunista. Su padre era violinista de la Orquesta del SODRE y le eligió el nombre en homenaje a Mischa Elman, el famoso violinista ruso.
Estudió violoncello en el Conservatorio Nacional de Música. También fue boxeador en el Club Atlético Peñarol y aunque dejó el deprote, sigue entrenándose con el hermano.
"Tenía un físico privilegiado, era inmenso, fuerte, no podías creer que con esas manazas tocara el violín. Un muchacho callado, tierno, como que el carácter no correspondiera a ese cuerpo tan grande" recuerda Julio Echeveste.
Elman Fernández muere al lado del Seccional, en la puerta de la casa de Esteban Benlián. El primer balazo en la pierna, lo hace caer. El segundo balazo, en la cabeza, lo mata.

Raúl Gancio
Trabaja desde los 11 años en la fábrica de vidrio CODARVI.
"Tenía muy buena relación con la gente" recuerda Julio Echeveste.
Dice Rodolfo Di Giovanni: "Eran un hombre jovial y bohemio. Le decíamos El Pulpa porque era chiquito y colorado. Ese día, como había peligro en la 20, no se borró, estuvo allí".
Raúl Gancio tiene 37 años y una hija pequeña a su cargo. Le disparan una sola vez. La bala lo hiere en el vientre y cae. Agoniza durante toda la noche desangrándose. Pide que lo atiendan, pide por su hija, pide que no lo dejen morir.

Justo Sena
"Buen mozo, alegre, le gustaba vestirse bien, y en las situaciones dificiles simmpre tenía alguna salida de humor." dice Noemí Apostoloff.
A Sena le disparan tres veces. La primera bala, que le da en el pecho, lo tira hacia atrás. Cae y le dan un balazo en el vientre. Lo rematan en el suelo pero todavía no muere. Con una hemorragia interna llega hasta el amanecer.

Hector Cervelli
el 28 de abril de 1972 muere Héctor Cervelli en el Hospital Militar. El Torito, como lo llamaban sus compañeros era obrero metalúrgico y fue uno de los fundadores del sindicato de los obreros metalúrgicos, la UNTMRA.
Cervelli estaba con José Machado dentro del local, junto a la puerta de acceso. Fue el primero en salir. Machado lo vio caer, después un balazo en la cabeza lo derrumbó también a él.
Los dos hombres quedaron tirados frente al Seccional hasta que una ambulancia los trasladó al Hospital Militar. "Estuve internado en el Hospital Militar con Cervelli. A mí el balazo me había sacado un pedazo de hueso de la cabeza. Él estaba muy herido, en el pecho y en el estómago. Yo lo vi morir. Cuando murio me paré en silencio al lado de la cama hasta que se lo llevaron. Fue mi manera de rendirle homenaje, de acompañarlo" dice Machado.
Cervelli es el único de los ocho obreros asesinados al que no se le practicó autopsia.


Todos los datos fueron obtenidos del libro LOS FUSILADOS DE ABRIL de Virginia Martínez.

10 comentarios:

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  2. Espectacular post! Muy ilustrativo, en especial para aquellos que nacimos junto con el re-nacimiento de la democracia y los datos que hemos tenido hasta hoy están plagados de subjetividades por lo que durante un tiempo nos fue muy difícil distinguir "buenos de malos" debido a que fue y sigue siendo información muy diversa y tergiversada de acuerdo a los intereses y a los miedos de cada uno.
    Es increible lo que el ser humano puede llegar a hacer a sus semejantes, aunque aún hoy contemos con muchísimas personas que se niegan a firmar en contra de la ley de caducidad para que se haga justicia y éstas como tantas otras muertes, no hayan sido en vano.

    Besitos para vos mi amor

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  3. Bastante similitud con lo que pasó de este lado del charco en los años de plomo, realmente no me gusta siquiera leer todos estos hechos.
    Es muy doloroso.

    Excelente post

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  5. “Ésta es la realidad”, se dijo.

    El Jumbo estaba suspendido en el abismo circular, indiferente a los propósitos humanos de volver, viajar o a aterrizar.

    Pero no era a esta realidad transitoriamente eterna a la que se refería mentalmente mientras miraba por la ventanilla. Tampoco pensaba en la otra realidad de ese presente: la espesa carnalidad del tipo de al lado que roncaba con indiferencia no menos sideral, ni el ámbito previsible de la cabina en penumbras con cuatrocientos desconocidos que se resignaban a esperar o buscaban en una revista, un whisky o simplemente el sueño, la indispensable noción de normalidad que les permitiera seguir viviendo.

    Era otra realidad, vuelta hacia los cristales del pasado o enfilada hacia un problemático futuro. Una realidad escindida que a fuerza de pérdidas, ausencias y derrotas, nunca lograba integrarse para cerrar un círculo y elevarse a la siguiente vuelta de la espiral.

    Le molestaba su propia falta de dolor, de alegría, de frenesí; ese proyectarse continuamente y hurgarse desde afuera como un entomólogo.

    Suspendido él también en un espacio esférico y lunar, se dejaba transitar por hilachas de recuerdos imprecisos que cabalgaban a gran velocidad hacia el poniente de su memoria.”

    Miguel Bonasso, “La memoria donde ardía”.

    Querido amigo, es necesario recordar, siempre recordar lo sucedido, para no cometer errores, para no dejar en el olvido hechos que merecen ser recordados siempre, intentando hacer homenaje de hombres que dieron sus vidas por hacer de esta tierra un lugar mejor para vivir, para pedir justicia donde no la haya y para decirle a los que ya han sido juzgado que esas cosas no se perdonan, porque no hay perdón de Dios en el asesinato cobarde y patotero, en el asesinato planificado para mantener un sistema de diferencias y opresiones. La memoria hecha luz sobre la verdad y nos muestra los horrores y errores del pasado, nos da una posibilidad de no volver a cometer una y otra vez esos actos que desencadenaron tanta tragedia, para aprender y darnos cuenta que hay que actuar siempre, no dejar pasar, ni ocultar la cabeza, permitiéndoles a los enfermos deshumanizados hacer lo que se les venga en gana.

    Este recuerdo, que no tiene nada de bello, si de romántico, me enseña a mi quienes fueron 8 personas que fallecieron por pelear por un mundo mejor, un grupo de personas, con familias, amigos, historias que fueron literalmente exterminados por un status quo miserable y mediocre, utilizando sicarios de tan poca monta que no tienen un lugar en ningún lugar, porque no son nada.

    En la Argentina, antes de los Grupos de Tareas (esos grupos que trabajaban después del golpe del 76´ a mando de alguna de las tres fuerzas armadas, junto a policías, gendarme, prefectos) existió la Triple A (que según puede saberse, era la Alianza Anticomunista Argentina). Los escuadrones de la Triple A estaban integrados por policías, miembros de organizaciones de ultraderecha 2 y matones de los sindicatos. Se calcula que hasta marzo del ‘76 esta organización asesinó entre 1.500 y 2.000 personas. La Alianza Anticomunista Argentina fue creada para diezmar a la vanguardia y sembrar el terror.

    Uno de los crímenes más notorios producido por la Triple A, fue el asesinato de el padre Mujica.

    La historia de Latinoamérica esta repleta de estos grupos paramilitares y militares que actuando fuera de la ley sembraron de terror la tierra y regaron de sangre a los pueblos, generando miedo, desapareciendo sueños e ideas.

    La memoria debe estar siempre presente, porque este tipo de personas y lo que es peor, sus jefes siguen rondando ministerios, siguen rondando fuerzas, siguen comprando soldaditos que hagan el trabajo sucio que les reditúe a ellos, que los proteja de algún otro orden que no sea el que ellos establecen.

    Ni dejar pasar, ni dejar hacer.
    Contra el olvido y la impunidad, por la justicia y la memoria.

    JUICIO Y CÁRCEL COMÚN A TODOS LOS GENOCIDAS,

    En memoria de esa juventud maravillosa, de esa gente que pensó más en la suerte de todos que en la de ellos mismos.

    No se debe permitir nunca más este tipo de actos. Y la memoria es necesaria, la memoria de esa época, donde ardía la muerte, donde ardía la esperanza, donde ardía el cuerpo, esa memoria no hay que descuidar. Tenemos muchas cosas que pensar, la realidad a la que nos enfrentamos cada día nos obliga a olvidar, a descuidar cosas que no tendríamos que descuidar. Los recuerdos de aquella época, solo pueden ser, “Recuerdos de la Muerte”, pero en cada historia que intento borrarse existe una posibilidad, un ejemplo a seguir, una camino que continuar. Después de todo, con tanta muerte, tanta sangre, tanto horror no pudieron ocultar su ejemplo, no pudieron terminar con el fin que intentaron alcanzar. La posta ahora es nuestra y de nosotros depende que tanta muerte no haya sido en vano.

    Te quiero dejar un abrazo fuerte y cariñoso mi amigo.

    HologramaBlanco

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  6. Gracias.
    Aunque ya te las dí personalmente, quiero agradecerte en éste, tu espacio, el relato de este hecho. A los comunistas de este país (entre los cuales me cuento)éste es uno de los recuerdos que mas nos duele; nos duele profundamente, pero también es el que más enseñanzas nos ha dejado. Nos enseñó que las excusas no existen, que el exterminio fue salvaje, descomunal, injustificado. Nos enseñó que a cualquiera de nosotros nos puede suceder y nos compromete a estar siempre de pie, aun sabiéndolo.
    En lo personal, nací comunista, mi familia ha sido toda comunista desde el principio de su historia y uno de los ejecutados esta noche cruel y fatídica era uno de los compañeros más queridos, el "flaco Mendiola".
    Raul, tu sabes perfectamente como me ha conmovido este post, lo que representa para mí y mi historia, por ello de nuevo y simplemente... gracias.

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  7. Mis respetos por un muy buen trabajo.
    Haciendo memoria posiblemente podamos evitar que estos terribles hechos se repitan. Que asi sea. un beso.

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  8. La impuntual...Me alegra que pueda aportar algo de luz sobre años que no deberían olvidarse.
    Le temo un poco a eso de los malos y los buenos. Creo que hubo un odio inducido en los militares, que llevó a estos a cometer atrocidades inenarrables.
    Afortunadamente ya los principales responsables están tras las rejas, pero falta mucha verdad sobre todo ese pasado oscuro.

    KoloA mí no me reconforta recordar hechos así, sin embargo prefiero el homenaje a hombre como éstos, sencillos, trabajadores y no el silencio.
    Deberíamos repensar algunas cosas para no repetirlas.

    EdgardoMe niego a agregar cualquier cosa a tu maravilloso aporte. Gracias.

    KilliaMi querida Killia. Como bien sabés, en este post tu palabra es imprescindible para mí. Por lo mismo que decís. Porque sos Comunista y yo no. Porque mi intención fue, con este recuerdo, homenajear a los que desde la simplicidad (como la Yuyi), buscan todos los días construír el mañana. Porque sólo por eso, les arrebataron la vida. Porque siento que no tienen el homenaje suficiente que les debemos los uruguayos (ni ellos, ni Liber Arce, ni ninguno de los desaparecidos). Porque no quiero caer en aquello que decía Brecht: "Primero se llevaron a los judíos...
    pero como yo no era judío, no me importó.
    Después se llevaron a las comunistas,
    pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
    Luego se llevaron a los obreros,
    pero como yo no era obrero tampoco me importó.
    Mas tarde se llevaron a los intelectuales,
    pero como yo no era intelectual tampoco me importó.
    Después siguieron con los curas,
    pero como yo no era cura, tampoco me importó.
    Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde"
    Amiga Killia, el agradecido soy yo. Porque -como bien sabés- provengo de una familia que -sin fanatismo extremo- estaba alineada con "el otro bando". Sin embargo, de a poco (y con la ayuda de gente como vos) fui descubriendo la realidad real. Conocí la fuerza indoblegable del flaco Zelmar (que aún, bajo la presión que implicaba la tortura a su hija, siguió hasta el final denunciando el terrorismo de Estado). Y un día, me encontré con este episodio de la historia, que suena irreal por el nivel de crueldad y sin embargo, no quiero dejar de repetir: ESTO FUE UN EPISODIO DE LA HISTORIA DE AMÉRICA LATINA. Que nadie se llame a engaño. Esto no es un mito, no es sólo algo romántico.
    Lo que define a una matanza no es la cantidad de muertos, sinó el nivel de planificación para llevar a cabo la misma. Y este hecho histórico, fue tan planificado y ejecutado como cualquier matanza anterior (incluído el genocido armenio o el holocausto judío).
    Y si tenemos algo de dignidad, debemos aprovecharla para no olvidar.

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  9. CASANDRA
    Me sumo a tu deseo. Y te agradezco el reconocimiento.
    Un beso

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  10. He vuelto a muchas manos con satisfacción!!!
    Un tema muy comprometido por cierto Raul.
    Las muertes de estas personas que obviamente no conocí, pero me ayudaste a saber de ellas, con tu post... me dejan sin palabras!!!
    Espero que se recuerden siempre estos hechos y jamas vuelvan a repetirse mas alla de cualquier ideologia polítima, nadie tiene derecho a hacer justicia, donde solo Dios tiene la verdadera historia de cada persona en sus manos!!!
    Te lleno de luz cielo, como siempre!!!
    Pasa un bello dia!!!

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