miércoles, 14 de enero de 2009

SOBRE DAÑOS

Un escorpión, que deseaba atravezar el río, le dijo a una rana:-Llévame a tu espalda
-Que te lleve a mi espalda! -contestó la rana- Ni pensarlo! Te conozco! Si te llevo a mi espalda, me picarás y me matarás!
-No seas estúpida-le dijo entonces el escorpión- No ves que si te pico te hundirás en el agua y que yo, como no se nadar, también me ahogaré?
Los dos animales siguieron discutiendo hasta que la rana fue persuadida. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró y empezaron la travesía. Llegados al medio del gran río, allí donde se crean los remolinos, de repente el escorpión picó a la rana. Ésta sintió que el veneno mortal se extendía por su cuerpo y, mientras se ahogaba, y con ella el escorpión, le gritó:-Ves! te lo había dicho! Pero qué has hecho?
-No puedo evitarlo-contestó el escorpión antes de desaparecer en las aguas- Es mi naturaleza

...y también era la naturaleza de la rana ser persuadida, exponerse, arriesgarse (aún a costo de su vida)... y así les fué... a la rana y al escorpión.
Es que quienes tienen en su naturaleza hacer daño no se lo proponen. Van por la vida, persuadiendo al mundo a que se jueguen por ellos, sin siquiera darse cuenta que les harán daño (porque insisto: no se lo proponen... es más, de hecho intentan con todo lo que tienen y todo lo que pueden, no dañar a quienes se les cruzan en el camino).
Quienes así actúan (porque es su naturaleza) suelen darse cuenta del daño hecho cuando ya es tarde, porque además, difícil es dar marcha atrás cuando se ha dañado. Es más, cuando ya crees que no tienen nada para dañar, ellos encuentran algo (si no es el interior, será el exterior... el tema es dañar).
Lejos de sentir culpa o responsabilidad, siempre encontrarán un motivo, de lo contrario lo inventarán... y se lo creerán.
Entonces, buscando un sentido (y alguna forma de compensar) intengran grupos de ayuda, o toman para sí causas ajenas de todo tipo y color, se suman a organizaciones humanitarias, filosóficas, religiosas, políticas, civiles, etc... y allí, tarde o temprano, harán daño.
Nada ni nadie puede detenerlos (ni siquiera ellos mismos).
Y aunque en sus ratos de detenimiento, reflexionen y se arrepientan del dolor causado al otro, saben que en algún momento, alguien más caera en sus aguijones... incluso sus víctimas saben que caerán... pero claro, nadie puede ir contra su naturaleza.

11 comentarios:

  1. Creo que es sumamente cierto.
    A veces me pregunto por que?
    Pero ya lo has dicho en este post... es su naturaleza (como la del escorpión) y despues aunque pidan perdon .. eldaño ya esta hecho y no hay vuelta atras para eso.
    Justamente en estos dias pensaba en eso.. en escribir algo sobre cuidar la palabra dicha y los actos que realizamos en nuestra vida.
    Una palabra que te ha dañado... ya lo ha hecho.
    Una actitud malintencionada, tambien.
    Y aún si podemos perdonar... nunca será igual.
    Te lleno de luz mi querido Raúl.
    Agradecida de que pases siempre a leerme!!!
    y feliz de leerte!!!
    Besotes!!!

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  2. hola raúl... ¿cómo estás? Espero que bien. Muy cierto lo que escribiste!!

    Bsss. ¿Y sebas, como se está portando?

    Nos vemos...

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  3. Es curioso como la mente de las personas suele reaccionar: en general, siempre tiende a creer encontrar la respuesta exacta para todo aquello que por su naturaleza se hace dificil de aceptar.
    Seguramente tengas razòn: nadie puede escapar a su naturaleza.
    Sin embargo...serà realmente que quien hasta ayer era perfecto hoy simplemente se convirtiò en un monstruo, así, sin más?
    O serà que somos incapaces de mirar la verdad y reconocer que quizá el error, la autodisculpa, la autojustifiación, la motivación si se quiere, partió de nosotros y no de aquellos en quienes tendemos a depositar la responsabilidad, como si asì exorcisaramos nuestros propios fantasmas?
    Seguramente, es mas facil recordar solo aquello que se ajusta en forma perfecta a nuestro dolor, y olvidar lo que motivó a ello.
    Hay muchas formas de violencia; ninguna es mejor o peor que otra.
    Sencillamente, el abuso, el insulto, la amenaza,juegan de la mano de la obsesión.
    Por supuesto, tambièn el daño físico es violencia. Pero ese, forma càscara, se cae, y deja solo una cicatriz en algun lado del cuerpo.
    La otra...deja cicatrices en el alma.
    Tenes razon tambièn en una cosa: una manera bastante frecuente de autoconvencerse es refugiarse en grupos, asociaciones, religiones...en fin.
    Otras personas, prefieren (eligen) mantenerse al margen de todo eso.
    No por ello son diferentes: simplemente, buscan reconocerse en solitario, sin que necesiten que alguien les palmee la espalda y le confirmen "espiritualmente" de que su conducta es la correcta.
    De todas formas, es tan válida tu forma de razonar, como la de cualquiera.
    Solamente quienes estan involucrados, tienen, finalmente, la respuesta.
    Los hechos son los hechos. Lo vivido, lo vivido.
    Y cada cual....tiene su vision de ello.
    Espero haber aportado la posibiidad de ver el mismo coche...desde otra vereda. _Suerte_

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  4. Otra cosita: no creo en las victimas. Nadie "cae". Creo, si, en voluntades tercas, obsesivas, que a pesar de creer que tienen frente a si mismos a alguien dispuesto a dañarlos, se empeñan en conseguir lo que se les niega, aun a costa del propio daño...y del que puedan llegar a hacer.
    Conozco tambien una historia de dos ranas...que son del mismo autor de donde obtuviste esta historia. Si puedes, leela. Es bastante ilustrativa.

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  5. Perdona a todos y perdónate
    a ti mismo, no hay liberación
    más grande que el perdón;
    no hay nada como vivir sin enemigos.
    Nada peor para la cabeza,
    y por lo tanto para el cuerpo,
    que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica...
    (agotadora y vana tarea),
    que te hace juez y...cómplice
    de lo que te disgusta.

    Facundo Cabral

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  6. Me sumo al comentario de Indra: absolutamente cierto.
    ...Y sano
    Comparto ciento por ciento.

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  7. PakKaramu
    Thanks for your visit. See you later

    SOL
    Excelente aporte Solcito.
    Igual creo que hay que precisar que no hay malintención en ningún personaje de la fábula. Simplemente, cada uno, actúa según su naturaleza.
    Y no agradezcas más mis visitas, te visito porque disfruto mucho tu espacio.
    Un beso grande.

    Mónica
    Estamos bien Moni. Y vos? Supongo que pasando lindo tus vacaciones (aunque a juzgar por tu blog, estás trabajando muchísimo).
    Un beso grande (y esto de saludarnos lo podríamos hacer por mail ¿no?, Jeje)
    Besos

    Anónimo
    No sé de donde sacaste lo del monstruo y lo de lo perfecto, simplemente estaba reflexionando sobre la fábula (a propósito, en mi perfil podés encontrar mi mail, si podés mandame lo de las dos ranas que no lo encontré y me interesa).
    Sin duda, rana y escorpión son igualmente responsables de todo (si es eso lo que intentás decir), entonces sí suscribo lo que decís: nadie "cae". Más allá de responsabilidades, la rana seguiría viva si no se hubiera cruzado con el escorpión.
    En todo caso, lamento haber metido el dedo en una llaga que desconozco.
    Un abrazo.

    Indra
    Excelente frase. Me gusta mucho eso de "Nada peor para la cabeza,
    y por lo tanto para el cuerpo,
    que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica...
    (agotadora y vana tarea),
    que te hace juez y...cómplice"
    .
    No soy nadie para perdonar y -en todo caso- estoy intentando limpiarme de los sentimientos innecesarios y dejar de ser cómplice. No intento ser rana ni escorpión.
    Te beso

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  8. Es frecuente en nuestros países esto de llegar a las "super-estructuras" y proclamarse dueño de la verdad absoluta. Por alguna razón las dictaduras y algunos civiles funcionales a los dictadores se encargaron de destruir todos los cuadros de base donde naturalmente ascendían los más representativos.
    El tema del escorpión y la rana es la metáfora de nuestros pueblos: la maldad de los que lo utilizan y la ingenuidad de los que les creen.
    Abrazo, amigo...y ahí te espera La Otra Mano para que lo utilices libremente.

    Abrazos
    REL

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  9. Cuánto hay de cierto!Sinceramente me siento identificada con la actitud de la rana aunque no creo ser víctima del escorpión y su naturaleza pero sí de mi propia naturaleza (bastante parecida a la que la rana presenta en esta ocasión) siempre prefiero confiar en la posibilidad de cambio del otro ser a negarle la oportundidad de demostrar su nueva virtud.
    A propósito, la fábula de las ranas de llama "RANITAS EN LA CREMA" y mucho no tiene que ver con la de la rana y el escorpión. Podés encontrar varios ejemplos de este tipo en el libro "Recuentos para Demián" de Jorge Bucay, psicólogo devenido a escritor que aunque lo acusen de plagio, a mí me encanta.
    Besos desde la "Capital termal"...

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  10. Roberto Esmoris Lara
    Qué excelente punto planteaste!!! Tienes absoluta razón.
    Te agrego algo: en la actualidad, a las super estructuras políticas se suman serviles -en la mayoría de los casos, absolutamente inútiles de conseguir algo por su falta total de capacidades- que engatusan incautos, de los modos más inverosímiles... así están nuestros pueblos.
    Un abrazo y gracias por la invitación a tu "otra mano"

    La impuntual...
    Si tienes la actitud de la rana, te sugiero cambiarla (llevarías la peor parte, jeje). No me parece sano tener ninguna de las actitudes, ni rana, ni escorpión.
    Desconocía la autoría de este texto. Ya leí la otra fábula y no me pareció apropiada (además debo reconocer que tengo "fobia" a Bucay). En fin.
    Besos

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